Maduro queda sin defensa privada: la Corte pasa su caso a abogados públicos

Maduro pierde a su equipo de defensa privada en pleno juicio en Nueva York

El proceso judicial contra Nicolás Maduro en la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York dio un vuelco inesperado. Su equipo de abogados privados se retiró del caso, dejando al exmandatario representado exclusivamente por defensores públicos federales.

¿Qué pasó?

La defensa privada, liderada por Barry Pollack, solicitó salir del proceso tras quedar sin acceso a fondos. La disputa se centró en el bloqueo de recursos venezolanos por parte de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependiente del Departamento del Tesoro de EE.UU., que negó la autorización para pagar honorarios con esos activos.

Maduro afirmó bajo juramento no contar con recursos legítimos en Estados Unidos para costear su defensa, lo que obligó al juez Alvin Hellerstein a designar abogados públicos. Esta es una señal clara de la presión financiera y legal que enfrenta, que pocas veces trasciende a la opinión pública.

¿Por qué esto cambia todo?

  • La revocación del pago a abogados privados limita la capacidad real de Maduro para sostener una defensa fuerte.
  • La OFAC demuestra aquí que las sanciones no solo afectan al régimen, sino vuelven imposible que se sustente una defensa legítima bajo recursos venezolanos.
  • Este giro abre la puerta a procedimientos más acelerados y menos controlados, sobre todo cuando se suman peritajes técnicos y evaluaciones del propio origen nacional de Maduro.

¿Qué viene ahora?

El caso avanza con investigaciones confidenciales, incluyendo la evaluación de la nacionalidad de Maduro —un factor que podría retirar cualquier protección diplomática. Además, la Fiscalía presentará peritajes sobre supuestas irregularidades electorales en 2024, que alimentan la acusación central.

Si se confirma la tesis de abuso de poder para proteger narcoterrorismo, la solicitud de cadena perpetua estará sobre la mesa. Maduro queda cada vez más aislado, sin recursos, sin poder ejercer defensa privada y enfrentando un escenario judicial implacable.

Mientras tanto, en Venezuela, la narrativa oficial mantiene que la ausencia de Maduro es temporal, un relato que tapa la realidad: la continuidad de un gobierno sin legitimidad electoral y bajo la sombra de las sanciones internacionales.

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