La amnistía que tortura: justicia condicionada y excluyente
Un sistema que usa la amnistía como instrumento de tortura
El Poder Judicial no solo incumple la Ley de Amnistía, sino que la transforma en un mecanismo de venganza y control político. Detenidos y sus familias enfrentan un calvario marcado por tratos crueles y la negación selectiva de libertades.
¿Qué está pasando realmente?
La Asamblea Nacional, la Comisión de Convivencia y Paz y el Poder Judicial forman un círculo donde el único juego es preservar el control. Los jueces, lejos de ser independientes, deciden arbitrariamente quién merece la libertad y quién sigue bajo tutela represiva, ignorando la Constitución y la imparcialidad que deberían respetar.
¿Por qué esto cambia el escenario político y social?
Este accionar consolida un régimen que utiliza la justicia como un arma política. La supuesta ley de amnistía pierde todo sentido si quienes deben aplicarla están implicados en violaciones del debido proceso y crímenes de lesa humanidad. La falta de voluntad para cumplir la ley evidencia un sistema que prefiere la represión antes que la legalidad.
¿Qué viene después?
Sin cambios urgentes, la exclusión y la tortura institucionalizada se intensificarán. La impunidad crecerá, y con ella, la crisis en las instituciones y el deterioro del Estado de derecho. Ignorar esta realidad solo profundiza la fractura social y atenta contra la seguridad jurídica.