Trump legitima la dictadura venezolana que dijo destruir

Estados Unidos construyó el problema que promete resolver

Pedro Mario Burelli, economista y aliado de María Corina Machado, pone el dedo en la llaga: la estrategia de Trump y Marco Rubio en Venezuela es una contradicción flagrante, que lejos de desmontar el régimen chavista, lo legitima y asegura su supervivencia.

Después de una operación militar de alto costo para desplazar a Nicolás Maduro, Washington permite que Delcy Rodríguez juegue como presidenta en funciones, mientras mantiene en prisión a 500 presos políticos. ¿Pragmatismo? No. Es una política que convierte a Estados Unidos en cómplice de esa represión.

Una operación heroica que terminó en caos político

La acción contra Maduro fue arriesgada y costosa, busca la justicia contra el régimen criminal que secuestró a Venezuela. Pero la reacción política de EE.UU. desconcierta: elogian a Rodríguez en redes sociales, permiten que mantenga presos políticos y aceptan a un ministro sancionado por torturas.

Esta incoherencia envía un mensaje terrible: EE.UU. legitima a torturadores y guarda silencio ante la continuación del régimen criminal. Así, la cooperación se convierte en complicidad.

¿Por qué Estados Unidos avala a una ilegítima?

Delcy no tiene base legal para ejercer poder ni reconocimiento legítimo en Venezuela. La negociación que la sostiene desnuda intereses opacos y riesgos serios para las instituciones.

Además, su habilidad para distribuir contratos y dinero crea bases de apoyo dentro y fuera del país, fragmentando la oposición y extendiendo la sombra del régimen.

¿Existe realmente un riesgo de guerra civil? No.

El mito de una guerra civil venezolana es un invento que sirvió para justificar reconocer a Rodríguez y mantener estructuras chavistas. La oposición mayoritaria mantiene postura pacífica, y la continuidad del régimen no puede atribuirse a un escenario de violencia generalizada.

¿Qué sigue? El callejón sin salida actual genera descontento profundo.

La presión crece en EE.UU. y Venezuela. Congresistas republicanos y demócratas cuestionan la política oficial y desconfían de los acuerdos con Rodríguez. La población venezolana está perdiendo el miedo y salir a la calle es la amenaza real para el régimen.

El dilema de la ayuda estadounidense

Agradecer la valentía de Trump no implica callar los errores. Un esfuerzo tan costoso como el despliegue militar se desperdicia si la política se subordina a pactos que perpetúan la tiranía.

El gobierno de EE.UU. debe elegir entre la reconstrucción institucional seria o ser parte de un sistema corrupto que alarga la agonía venezolana.

La clave está en los presos políticos

La liberación de los militares presos es un paso ineludible para restaurar la Fuerza Armada y el Estado de derecho. Sin esto, cualquier solución queda incompleta e ilegítima.

¿Hay futuro para la oposición?

María Corina Machado y Burelli coinciden en objetivos, aunque difieren en métodos. Pero ambos señalan que solo la presión venezolana, honesta y decidida, puede cambiar el escenario.

Las divisiones internas y las concesiones a actores ilegítimos solo dilatan la posibilidad de un cambio real.

¿Va a aceptar EE.UU. ser parte del problema?

El riesgo es que la política actual convierta a Washington en avalador de una dictadura que dice combatir, entregando espacio a negocios sucios y acuerdos que frustran el cambio esperado.

Esta es la verdad que no se cuenta: la falta de coherencia en Washington puede poner en jaque la lucha de los venezolanos por la libertad y por un futuro digno.

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