Un caso oscuro que nadie quiere explicar
La opositora Delsa Solórzano puso el dedo en la llaga: la muerte del preso político Víctor Hugo Quero Navas está rodeada de contradicciones graves que el gobierno venezolano debe aclarar ya.
Víctor Quero no puede ser enterrado dos veces — primero en el silencio oficial, luego en la impunidad — declaró Solórzano, subrayando que la reciente exhumación abrió más preguntas que respuestas.
Fechas que no cuadran, ¿qué ocultan?
- Ministerio dice que murió el 24 de julio de 2025
- La lápida señala 27 de julio
- Acta de defunción fue emitida el 30 de julio
La ley exige que la inhumación ocurra máximo 48 horas después del fallecimiento. Aquí ese punto ni se cumple, lo que evidencia un manejo irregular e ilegal.
Autopsia: ¿aplicada o encubierta?
Para personas privadas de libertad, la ley es clara: debe realizarse una autopsia. Solórzano exige saber quién la ordenó, cuándo y dónde, y qué evidencias se preservaron.
Además, la familia no recibió el cadáver en el tiempo legal, otra falla que sugiere ocultamiento.
El absurdo de negar una amnistía a quien ya estaba muerto
Un juez revisó el expediente y objetó que Quero Navas no calificaba para la Ley de Amnistía, pese a que había fallecido meses antes.
Esto no es un error menor. Es señal clara de desorden institucional o manipulación con propósitos políticos.
¿Qué viene ahora?
La exigencia es investigar conforme al Protocolo de Minnesota para muertes potencialmente ilícitas. El Estado tiene obligación constitucional de proteger a los privados de libertad, pero aquí falla de manera intolerable.
Solórzano y sectores que buscan justicia piden verdad completa, responsabilidades claras y reparación para la familia de Quero.
¿Qué pasa cuando un Estado permite estos vacíos y contradicciones? Nada bueno. El silencio oficial solo alimenta el riesgo de impunidad y agrava la crisis institucional que vivimos.