Venezuela tras el terremoto: ¿Fracaso total en prevención y cultura antisísmica?

Casi 5.000 muertos y una pregunta crucial: ¿realmente hay cultura antisísmica?

Los terremotos recientes de 7,2 y 7,5 grados azotaron Venezuela con saldo trágico: cerca de 5.000 fallecidos, más de 16.000 heridos y decenas de miles de personas sin hogar. Familias buscando entre escombros sin ayuda real han puesto al descubierto una vulnerabilidad estructural extrema y una ausencia alarmante de preparación.

El engaño de los simulacros y las políticas intermitentes

El 80% de la población vive en zonas de alto riesgo sísmico. Sin embargo, la cultura antisísmica es casi un mito. El presidente de la Sociedad Venezolana de Geólogos, Feliciano de Santis, señala que los esfuerzos son esporádicos y no sostenidos. Un simulacro ocasional o algunas recomendaciones en redes no alcanzan a ser políticas permanentes ni obligatorias.

¿Por qué el desastre? La respuesta es sencilla: la prevención no es prioridad y la infraestructura crítica —hospitales, escuelas— sigue siendo extremadamente vulnerable. No hay control efectivo sobre construcciones, y las alcaldías no cumplen siquiera con su función básica de supervisión técnica.

La verdadera amenaza es el colapso institucional y la corrupción

El problema no se limita a que la gente no sepa cómo reaccionar. Es un problema estructural que comienza en la permisología y termina en la ejecución de obras. La mayoría de los edificios, fruto de la autoconstrucción informal sin supervisión ni cumplimiento normativo, funcionan como bombas de tiempo.

El panorama se agrava por la desidia y falta de recursos. Venezuela perdió el 98% de sus estaciones sismológicas. Los técnicos se van por salarios paupérrimos y falta de condiciones. Funvisis, la principal entidad de monitoreo sísmico, está desarmada y sin personal capacitado.

¿Por qué se mantiene esta realidad frente a países vecinos?

  • Chile y Colombia convierten la educación y normativa antisísmica en leyes obligatorias y políticas integrales.
  • Venezuela posee manuales y programas, pero sin respaldo institucional ni masificación real.
  • Mientras otros países ejecutan planes estructurados con doble control, aquí las obras se hacen a medias y la sociedad depende de la buena voluntad.

La falsa cultura antisísmica y las enseñanzas sin efecto

Funvisis desarrolla talleres y manuales de autoprotección, pero si las infraestructuras colapsan, instruir a la población sirve poco. La falta de obligatoriedad en educación sísmica y el deterioro de la red nacional de monitoreo profundizan la brecha entre teoría y práctica.

Además, la ausencia de políticas que garanticen supervisión efectiva en las alcaldías y el abandono de la rehabilitación estructural condenan al país a seguir sembrando vulnerabilidad. Queda claro que la cáscara de país subdesarrollado no es una fatalidad, sino la consecuencia directa de priorizar improvisaciones y corrupción sobre orden y profesionalismo.

¿Qué hacer? Un cambio de paradigma urgente y realista

Recuperar la ingeniería militar y la logística de protección civil es fundamental para responder en crisis. Capacitar a la población es necesario, pero insuficiente sin una institucionalidad fuerte, normas actualizadas, supervisión técnica y un compromiso verdadero para no seguir alimentando la vulnerabilidad.

Este doble terremoto es un llamado dramático a despertar: la Venezuela sísmica seguirá golpeando si no se rescata el orden, la disciplina y el profesionalismo que el Estado hoy niega. Más que discursos y simulacros simbólicos, la respuesta está en reconstruir un sistema funcional desde la raíz.

¿Seguiremos permitiendo que la próxima tragedia sea inevitable?

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