“Tengo familia, mi general”: La revolución del sentido común en la Fuerza Armada
Un mensaje que sacude el tablero militar y político
En plena crisis, un sargento de la Guardia Nacional se planta frente a un general y responde con una frase sencilla que desnuda el desgaste del régimen: “Tengo familia, mi general”.
¿Qué pasó?
Leandro Leomar Chirinos Parra, alias Nagasaki, participó en una operación contra el gobierno. Al ser interrogado, justificó su acción con un argumento que el sistema ya no puede ignorar: protege a su familia.
El general insistió: “La patria es de Chávez”, intentando borrar esa lealtad natural hacia Venezuela. Pero Leomar marcó la diferencia. Está claro: la línea divisoria no es entre civiles y militares, sino entre quienes defienden un país o un proyecto político agotado y represivo.
Lo que indican estas señales internas
Más allá del discurso oficial, la realidad rompe esquemas. Hay militares que cuestionan, que ya no obedecen ciegamente, y eso representa una amenaza para el régimen. Estos actos, junto a movimientos cívico-militares dispersos pero reales, presagian un cambio inevitable que no vendrá solo desde afuera.
La unidad cívico-militar aparece como la única posibilidad para dejar atrás 25 años de destrucción, miedo y saqueo. El problema no es si este cambio llegará, sino cómo se moldeará y quién tomará las riendas.
¿Qué significa para Venezuela?
- La reinvención del país no es una idea abstracta. Es la consecuencia obligada de fracturas internas que el poder quería ocultar.
- El ejemplo de Leomar y otros militares valientes demuestra que hay base para reconstruir el estado de derecho y la seguridad jurídica.
- Las familias venezolanas, hasta dentro del propio ejército, impulsan la resistencia más auténtica contra un modelo represivo que ha fallado.
¿Qué sigue?
Mientras el régimen insiste en sostener una narrativa perdida, la sociedad y las fuerzas militares empiezan a tejer juntas una salida desde adentro. Venezuela no espera milagros externos: la transformación vendrá de decisiones valientes que pongan a la patria por encima de sectarismos.
Este llamado a la libertad partió de un soldado que recordó a todos que, más allá de banderas políticas, está la familia y el futuro que depende de ella.