Maduro y el plan oculto: guerra híbrida para robar Venezuela

El juicio contra Maduro no es lo que crees

La causa penal no nace en la justicia, sino en una orden geopolítica militar lanzada en agosto de 2017 desde Estados Unidos.

Detrás del proceso judicial hay un entramado de folios y tecnicismos que ocultan un propósito claro: justificar una guerra unilateral para desestabilizar y robar los recursos de Venezuela. No se trata de ley ni ética, sino de intereses estratégicos.

El plan que puso todo en marcha

El 11 de agosto de 2017, el gobierno estadounidense dio la orden explícita: «Tenemos muchas opciones para Venezuela, incluyendo una posible opción militar si es necesario».

No fue solo amenaza, fue el inicio del cerco más agresivo jamás visto, basado en 765 sanciones diseñadas para estrangular a la población y al Estado.

¿Por qué lo hicieron?

El exdirector del FBI Andrew McCabe lo dejó claro: la justificación para desatar esta ofensiva es la riqueza petrolera de Venezuela, una tentación demasiado grande para ignorar.

El sufrimiento de millones no fue un daño colateral: fue un arma deliberada para quebrar al país desde dentro.

¿Qué significa para el tribunal?

El sistema judicial de EE.UU. se usa como fachada para esconder esta estrategia de cooptación y saqueo.

El juicio no busca justicia, sino validar un secuestro político y un pillaje económico. La única salida para la verdad real es entender este hilo de Ariadna que conecta la política con la estrategia militar y la ambición económica.

Ahora, ¿qué sigue?

Si no rompemos con esta narrativa oficial hegemónica, vendrán más maniobras legales para ampliar la agresión. La soberanía venezolana está en juego, y con ella, la estabilidad regional.

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