Madrid no fue solo una ciudad, fue el pulso de Venezuela
Este sábado, Isabel Díaz Ayuso y María Corina Machado unieron fuerzas en un acto masivo en la Puerta del Sol que pocos líderes venezolanos han logrado replicar. ¿Por qué importa? Porque esta convocatoria pone en jaque la narrativa oficial del régimen chavista que insiste en negar elecciones libres.
Un liderazgo que enfrenta el veto del poder
María Corina Machado representa más que un liderazgo popular: es la esperanza real y clara de un cambio democrático. Mientras la mayoría de venezolanos rechaza al régimen actual, las mismas fuerzas oscuras buscan impedir cualquier camino electoral. Su excusa: “no hay condiciones” para votar.
La verdad desmontada por Machado es contundente. Aunque el régimen invente elecciones fraudulentas, quienes denuncian el fraude son acusados de abstencionistas. Ahora, quienes antes aceptaban participar en esas farsas, se rehúsan a votar sin garantías reales. Esta doble vara revela la crisis moral y política del régimen y sus cómplices.
Historia y verdad: Venezuela siempre eligió votar
Desde hace más de seis décadas, Venezuela ha demostrado su apego a la vía pacífica y democrática: en 1958, diez meses tras la caída de Pérez Jiménez, votó el 93% del padrón; una década más tarde, el 96%. No somos un pueblo violento, como quieren hacer creer ciertos sectores, sino votante histórico, cansado de que la fuerza y el chantaje sustituyan la ley.
Una exigencia nacional que retumba desde Madrid
La multitud que acompañó a Machado gritaba una demanda clara: elecciones, elecciones. Es el clamor urgente de una sociedad que necesita un gobierno legítimo, que garantice la ley, la propiedad privada y abra las puertas a la inversión para la reconstrucción.
¿Qué significa este acto para la política venezolana y mundial?
La gira europea de María Corina no es un desfile simbólico; es una estrategia concreta para presionar por la transición democrática mientras pone en el centro a los venezolanos, protagonistas indiscutidos de este cambio. Esto altera el escenario político: muestra que la oposición puede movilizarse internacionalmente con claridad, mientras el régimen se atrinchera en argumentos cada vez más insostenibles.
Esto importa más de lo que parece. La lucha por Venezuela no es solo de adentro. Madrid demostró que la esperanza democrática cruza fronteras y desafía silencios impuestos.
PD: En esa batalla, no hay lugar para apoyos a quienes difaman y dividen desde el micrófono, como hizo Carlos Baute. La sociedad que se busca construir exige coherencia y respeto, no rencores que fracturen su base.