La libertad en Venezuela: ¿un derecho o una ilusión selectiva?

¿Es la libertad un derecho o un privilegio condicionado?

Mariano Picón Salas lo dejó claro: la libertad no es una dádiva ni un regalo del Estado. Es una conquista diaria, una batalla constante, y no puede limitarse ni otorgarse por decreto.

En Venezuela, esta realidad choca con la práctica actual. La reciente Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática: un intento legal, sí, pero frágil si no se aplica con justicia real y sin selectividad.

¿Qué pasó?

La ley, publicada en febrero, promete abrir puertas a quienes sufren prisión injusta. Sin embargo, ya se escucha la preocupación: su aplicación discrecional podría convertirla en una máscara que permite a ciertos grupos mantener el control de la libertad a su antojo.

¿Por qué esto cambia el juego?

Cuando la libertad depende de interpretaciones parciales o de jueces presionados, se rompe el principio fundamental del derecho. Una «amnistía general y plena» que se aplica a dedo no es libertad, es apenas un espejismo.

  • Los derechos humanos no son negociables ni escalables según conveniencia política.
  • Una justicia sin independencia es una justicia en retroceso.
  • Las leyes deben proteger la libertad, no ser instrumentos de control y división.

¿Qué viene después?

Si se insiste en una aplicación selectiva, Venezuela seguirá atrapada en una dinámica donde la libertad personal queda subordinada a agendas políticas. La verdadera prueba será que el sistema judicial actúe con independencia y que la Ley de Amnistía sea un paso hacia la reconciliación y no un nuevo mecanismo para sostener la inseguridad jurídica y la exclusión.

El preso que hoy sufre detrás de los muros espera poder mirar detrás de esos muros, desde la libertad. ¿Se lo permitiremos o seguirán decidiendo por nosotros?

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