La justicia paralizada: hermanos Guevara, presos políticos por más de 21 años pese a orden de libertad
21 años privados de libertad y la justicia aún no llega
Rolando, Otoniel y Juan Guevara son hoy los presos políticos más antiguos del país. Más de dos décadas tras las rejas, con graves problemas de salud y en condiciones infrahumanas. Todo pese a que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) dictó su libertad inmediata hace cuatro meses.
¿Qué pasó?
Los hermanos Guevara, exfuncionarios policiales, fueron detenidos entre noviembre de 2004, acusados por el asesinato del fiscal Danilo Anderson, un caso que pasó a marcar sus vidas por completo. Condenados por homicidio calificado, permanecieron en cárceles como El Helicoide y El Rodeo I, donde la incomunicación, la tortura y el régimen de máxima seguridad agravan su situación.
En agosto de 2025 fueron trasladados a un penal considerado centro de tortura y aislamiento. Sólo un familiar puede visitarlos semanalmente por 20 minutos, separados por vidrio y bajo custodia. No hay espacio para una conversación libre, y la correspondencia es censurada.
¿Por qué esto pone en jaque al sistema judicial y penitenciario?
- Una sentencia internacional clara ordena su liberación inmediata, pero el Ministerio Público mantiene el caso «en trámite» desde enero.
- El gobierno ignora denuncias sobre torturas, desaparición forzada, detención arbitraria y violación a la presunción de inocencia.
- Los presos enfrentan abandono médico prolongado con enfermedades crónicas y sin acceso pleno a tratamientos.
- Las instituciones encargadas de velar por los derechos humanos, incluida la Defensoría del Pueblo, se mantienen pasivas.
¿Qué implica esta demora?
Esta espera indefinida socava la credibilidad del Estado de derecho y mantiene vivos mecanismos de represión política disfrazados de procesos judiciales. Mientras tanto, la salud y vida de estos hombres se deteriora, y su familia sufre las consecuencias del aislamiento impune.
El traslado al nuevo gobierno será clave. Si persiste la inacción, el país seguirá acumulando vergüenza internacional y hundiendo a sus instituciones en la opacidad e impunidad.
Después de 21 años, la justicia no puede seguir retenida en un trámite. ¿Cuánto más estará la libertad secuestrada por la burocracia y la voluntad política?