La cultura wayuu resiste: una maestra que desafía el abandono estatal
Un rincón olvidado que revive cultura bajo el sol
En Guarero, cerca de la frontera con Paraguachón, Oriana Iguarán no espera a que las instituciones actúen. En su casa, más de 50 niños practican el baile tradicional Yonna, fortaleciendo una identidad que otros buscan borrar con indiferencia.
La enseñanza que el Estado no ofrece
Oriana, comunicadora y docente wayuu, creó Apünajaa Püchi para salvar lo que oficialmente se ignora: su lengua, sus costumbres, su historia. Aquí no hay pizarras ni libros, sino música, danza y linaje vivo. Porque lo no reconocido desaparece, ella decide nombrar y enseñar lo que oficialmente se omitió.
¿Qué significa esto para la región y el país?
El trabajo de Oriana cambia el escenario: mientras sectores políticos olvidan estas comunidades, su identidad resiste. Esta resistencia cultural es un acto silencioso pero potente contra la homogeneización impuesta desde el centro. El riesgo es claro: si la educación y cultura propias desaparecen, también lo harán vínculos sociales y coherencia territorial.
El futuro exige reconocer quiénes quedan atrás
Si no se emulan iniciativas como Apünajaa Püchi, el abandono estatal seguirá profundizando la fractura social. El desafío es que las agendas políticas incorporen esta realidad antes de que lo que falta sea imposible de recuperar.