El tiempo de la justicia en Venezuela ya tiene fecha
El tiempo no perdona a los corruptos
Mi hijo me preguntó alguna vez: «¿Qué es el tiempo?» No es una cuestión menor. Desde Agustín de Hipona hasta Aristóteles, nadie ha logrado definirlo con certeza, pero una cosa está clara: el tiempo marca el fin de todo, incluso de las tiranías más arraigadas.
¿Qué pasó?
En Venezuela, el tiempo ha dejado de ser solo una abstracción. Es la cuenta regresiva para el fin de una dirigencia que saqueó, reprimió y se refugió en la impunidad. Ese mismo poder que se robó cantinas, sedes de periódicos y pisoteó la decencia, como el tristemente célebre Trucutrú, ve su reloj avanzar hacia el inevitable ocaso.
Por qué importa esto
Porque los mecanismos para medir el paso del tiempo —los relojes— se están deteniendo como lo hicieron con los ex gobernantes de antaño. La paciencia de la gente acaba, las calles silenciosas gritan por cambio y nadie que abusó de su poder podrá sostenerse para siempre en los tronos que saquearon.
Qué viene después
- El ocaso de la vieja dirigencia impune.
- Un periodo de renovación institucional, donde la legalidad y la justicia serán prioritarias.
- El retorno a libertad y orden, pilares imprescindibles para la recuperación económica y social.
Como dice el Eclesiastés: «Tiempo de justicia, tiempo de libertad». El reloj no se detiene, y la esperanza es que ese tiempo ya está más cerca que nunca.