El falso progreso: ¿hipocresía o complicidad política?
¿Progreso o hipocresía política?
El viernes 17 dejó una imagen inquietante: en España, sectores llamados «progresistas» coinciden sin cuestionar con la oposición venezolana legítima, pero ¿qué acciones reales han tomado contra el régimen que lleva 27 años en el poder de forma ilegal?
Lo que no se dice sobre Venezuela y la región
¿Cuándo estos sectores criticaron la dictadura castrochavista que encarcela, tortura y desaparece opositores? ¿En México, por qué se celebra a dos presidentes que consolidan un sistema autoritario con narcopoder al acecho? ¿Y en Colombia, qué progreso representa un gobierno que mantiene amistades con tiranías y guarda silencio frente a violaciones masivas de derechos humanos?
Brasil, España y un doble estándar evidente
¿Se han presentado datos confiables que justifiquen la supuesta mejora en salud, empleo y educación en Brasil, o son solo discursos populistas? Mientras tanto, España —con un gobierno señalado por corrupción— desprecia abiertamente a países que combaten autocracias, sin nombrar a grupos terroristas que operan con impunidad.
Lo que viene si se mantiene este silencio
El descaro de ignorar estas realidades no es casualidad. Sin un llamado claro a la defensa de la legalidad y la democracia, la falsedad del «progreso» seguirá alimentando regímenes que mantienen al continente en retroceso. La pregunta queda: ¿Cuánto tiempo más toleraremos esta hipocresía?