El chantaje que mantiene a Venezuela en jaque: lo que no cuentan sobre el ‘caos’
El chantaje invisible que paraliza a Venezuela
El 3 de enero se instaló un gobierno que, según la narrativa dominante, ya debía haber desatado un caos similar al de Haití o Irak. Tres meses después, la realidad es otra: ni caos, ni inestabilidad extrema. Solo una continuidad tensa, con la violencia controlada pero nunca desmontada.
Qué pasó realmente
El supuesto caos temido no fue un estallido popular descontrolado, sino una amenaza concreta: actos violentos organizados por grupos armados afines al régimen de Maduro. No fue caos generalizado; fue violencia selectiva que puede paralizar cualquier intento de cambio legítimo.
El mensaje no hizo falta que se expresara en palabras. Todo el mundo lo entendió: si se instalaba al gobierno electo, se desataría la fuerza armada por la dictadura. Eso es el verdadero chantaje político, funcionando desde las sombras, sin necesidad de ruido.
Por qué esto cambia el tablero político
Este chantaje armando impide una verdadera estabilidad. Las manifestaciones y actos políticos que se han visto no son confrontaciones políticas profundas, sino reclamos más sociales, porque la amenaza armada limita la protesta política genuina.
Mientras los grupos armados mantengan su poder, cualquier estabilización es solo un espejismo. La clave es desmontar esa estructura violenta que opera fuera de la ley y las instituciones. Y aquí está lo difícil: quienes tienen el poder para hacerlo suelen estar vinculados a trayectorias políticas cuestionables.
Lo que viene no será sencillo
Encontrar líderes dispuestos y capaces de enfrentar a estos grupos es una tarea que no admite atajos. La transición democrática real pasa por terminar con esta violencia institucionalizada, aunque eso signifique enfrentarse a sectores de poder muy arraigados.
No se trata solo de cambiar nombres sino de cambios estructurales profundos. Pero solo quienes ocupan cargos actualmente pueden asumir ese enfrentamiento. Que lo hagan o no, depende del futuro inmediato.
El verdadero mérito será acabar con el chantaje del caos. Hasta que eso pase, Venezuela seguirá atrapada en una calma tensa que nadie se atreve a romper.