ONU en crisis: ¿Quién salvará al organismo que ya no manda?
La ONU pierde control y América Latina quiere recuperar el mando
Esta semana, el Consejo de Seguridad comenzó las audiencias para elegir al nuevo secretario general de la ONU, justo cuando la organización atraviesa su mayor crisis de relevancia y eficacia en décadas.
Cuatro candidatos, un sistema agotado
Enfrentando cuestionamientos sin precedentes, cuatro aspirantes compiten por liderar un organismo que no logra intervenir con éxito en conflictos críticos —desde la guerra en Oriente Medio hasta la crisis en Venezuela— y que sigue paralizado por las pugnas entre las potencias con veto.
- Michelle Bachelet, respaldada inicialmente por Chile y parte de América Latina, pero enfrenta rechazo político y presiones externas.
- Rafael Grossi, acusado de parcialidad en temas nucleares, en medio de tensiones con Irán.
- Rebeca Grynspan, con propuesta de fortalecer el papel de la ONU ante recientes conflictos globales.
- Macky Sall, sin apoyo real dentro del continente africano.
El verdadero problema: un Consejo de Seguridad anacrónico
Cinco países aún mantienen un derecho de veto que paraliza las decisiones más urgentes. Estados Unidos ha bloqueado seis resoluciones cruciales para detener la masacre en Palestina, mientras otros aliados quedan intocables frente a sanciones o censuras.
Este mecanismo obsoleto impide que la ONU actúe como garante real de la paz y la seguridad global, transformándola en una herramienta dominada por intereses geopolíticos más que por principios de justicia y legalidad.
América Latina reclama protagonismo en un sistema roto
La región ya tuvo un secretario general, pero hoy busca volver a influir en el organismo para que abandone la parálisis actual.
Figuras como Claudia Sheinbaum y Lula da Silva han condenado públicamente la pérdida de influencia de la ONU y su sometimiento a intereses occidentales, calificando a los miembros permanentes como los «Señores de la guerra» que dictan la agenda internacional a su antojo.
¿Cambio real o más de lo mismo?
El nuevo secretario general debe enfrentar no solo la elección política bajo la sombra del veto, sino una organización incapaz de cumplir sus objetivos básicos. Sin reformas profundas, la ONU corre el riesgo de convertirse en un actor irrelevante o simplemente un instrumento para determinadas potencias.
El resultado de este proceso definirá si la ONU puede retomar un rol genuino en la seguridad global o continúa la ruta de declive bajo la tutela de un Consejo que debe actualizar sus reglas si quiere sobrevivir en el siglo XXI.