EE.UU. no cambia estrategia en Venezuela pese a terremotos y ayuda millonaria

EE.UU. reafirma su hoja de ruta para Venezuela, terremotos de por medio

El encargado de negocios de Estados Unidos en Caracas, John Barrett, confirmó que el plan de tres fases diseñado por la administración Trump para Venezuela sigue vigente, a pesar de la crisis causada por los recientes terremotos y la masiva operación humanitaria desplegada desde Washington.

En diálogo con periodistas, Barrett fue claro: la emergencia no implica cambios en la estrategia política. ‘‘El presidente y el secretario han expuesto un plan de tres fases para Venezuela que permanece intacto’’, afirmó al ser preguntado sobre la continuidad del plan tras el desastre natural.

¿Por qué esto cambia el escenario?

Barrett reconoció que la reconstrucción tras el sismo se presenta con nuevos desafíos, pero insistió en que la primera fase del plan está enfocada en la estabilidad nacional y que la recuperación económica –que ya estaba en marcha– volverá a tomar protagonismo luego de superar la etapa crítica del desastre. Esta postura evidencia que el interés estratégico detrás del operativo humanitario no altera los objetivos políticos trazados.

El Comando Sur, representado por el general Francis L. Donovan, reforzó esta posición señalando que su prioridad sigue siendo la búsqueda y rescate de supervivientes, y que las fuerzas estadounidenses permanecerán mientras sus labores sean necesarias. ‘‘Seguiremos haciéndolo hasta que este trabajo se termine y en cuanto terminemos nos iremos de Venezuela y regresaremos a nuestras operaciones normales’’, agregó.

¿Qué viene ahora?

La intervención humanitaria estadounidense, con una asistencia que supera los 300 millones de dólares y equipos de rescate ya en acción, debe verse en el contexto de un plan estratégico inalterable. Tras la emergencia, el foco se trasladará rápidamente a las fases dos y tres del plan: consolidar la recuperación económica bajo la supervisión y agenda de sectores políticos estadounidenses.

El despliegue del buque Fort Lauderdale seguirá activo hasta que Washington y el gobierno venezolano acuerden dar por finalizada la misión, lo que indica que la presión extranjera y la influencia en las instituciones nacionales continuarán sin concesiones.

Estamos ante un escenario donde la ayuda humanitaria se entrelaza con un plan político firme. ¿Cuántos otros actores locales están preparados para afrontar esta dinámica sin perder soberanía ni foco en las prioridades nacionales reales?

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