EE UU desenmascara al gobernador de Sinaloa: ¿protección oficial al cartel?
La jugada está clara: EE UU apunta directamente al gobernador de Sinaloa
Este miércoles, el Departamento de Justicia de EE UU lanzó una bomba: acusa al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, al alcalde de Culiacán y a varios funcionarios activos y exfuncionarios de narcotráfico y posesión ilegal de armas.
¿Qué pasó?
El fiscal del Distrito Sur de Nueva York presentó cargos contra diez personas por conspirar con Los Chapitos, la facción que lideran los hijos de ‘el Chapo’ Guzmán, para importar masivas cantidades de fentanilo, heroína, cocaína y metanfetamina a EE UU. A cambio, recibían millones de dólares y protección política.
¿Por qué esto cambia el juego?
No es sólo un caso más de corrupción. Según EE UU, Rocha Moya fue puesto en el poder tras la intervención directa de Los Chapitos, quienes secuestraron e intimidaron a sus rivales durante la campaña. Desde entonces, el gobernador habría permitido que estos narcotraficantes operen con impunidad absoluta, bloqueando investigaciones y detenciones.
Además de la alta política, entre los acusados se encuentran altos mandos policiales encargados de la seguridad en Sinaloa, señalados por facilitar y encubrir actividades delictivas.
¿Qué viene ahora?
- Procesos judiciales con sentencias que pueden incluir cadena perpetua.
- Un posible efecto dominó en la política mexicana, con más funcionarios expuestos por vínculos con el narcotráfico.
- Mayor presión de EE UU para desmantelar las redes de protección política al crimen organizado.
La pregunta clave: ¿cómo se podrá confiar en un gobierno donde la corrupción y el crimen se mezclan al nivel más alto? Esta acusación no sólo daña la imagen de Sinaloa sino que golpea la legitimidad de sus instituciones.