Disidencia de las FARC entrega armas: ¿el fin oculto de la ‘paz total’ de Petro?

¿Una entrega genuina o solo una pausa estratégica?

Este jueves, más de un centenar de integrantes de la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB), disidencia de las FARC, dejaron las armas para trasladarse a una Zona de Ubicación Temporal (ZUT) en Putumayo.

Esta acción forma parte del controvertido acuerdo con el gobierno colombiano que suspende temporalmente operaciones militares para facilitar el tránsito de estos grupos armados a la vida civil.

¿Por qué esto cambia el panorama?

El gobierno de Gustavo Petro ha impulsado las ZUT como pilar de su política de «paz total». Pero este paso no solo representa un intento de desarme, sino también una negociación con actores que han perpetrado ataques letales.

En abril, la CNEB atacó Nariño, dejando muertos y niños heridos. Aunque pidieron perdón y prometieron no atacar más, la efectividad real de estas garantías sigue en duda.

Además, esta disidencia está vinculada a grupos como los Comandos de Frontera, responsables de ataques violentos incluso en territorios vecinos, según informes oficiales.

¿Qué se viene después?

  • Si el compromiso se sostiene, puede abrir camino a una desescalada formal en Putumayo y la frontera.
  • Pero la suspensión de acciones militares y la creación de zonas protegidas convierten áreas estratégicas en espacios grises donde la legalidad puede verse comprometida.
  • El Estado deberá demostrar que no está cediendo terreno frente a grupos con historial de violencia y que realmente recupera el control.

Este no es un proceso inocuo ni aislado. Es parte de una agenda política que podría cambiar la seguridad y el orden institucional en regiones clave del país. La pregunta es clara: ¿la ‘paz total’ es real o sólo otro escenario para reforzar estructuras ilegales bajo la legitimidad del Estado?

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