Cuba lleva a la ONU el cerco energético de EE.UU. y lo llama acto de guerra
Cuba lanza un nuevo golpe en la ONU: el cerco energético es un acto de guerra
El embajador cubano Jorge Luis Pedroso puso las cartas sobre la mesa: el bloqueo de Estados Unidos, especialmente el cerco energético impuesto, no es solo una sanción, es un acto de guerra. En la antesala de la Asamblea General de la ONU, acusó la agresión de Washington de genocidio y castigo colectivo.
Este cerco no es una amenaza hipotética ni una exageración diplomática. Es una agresión multidimensional ya en marcha: económica, política, comunicacional y hasta con riesgo militar. Pedroso lo afirmó con claridad, dejando en evidencia que la verdadera amenaza para los cubanos no sale de La Habana sino de Washington.
¿Por qué esto cambia el escenario global?
Porque Cuba exige que la ONU tome nota de un bloqueo que no solo afecta la economía, sino los derechos humanos fundamentales y la estabilidad institucional del país insular. La acusación no es menor: califica el cerco como un acto sistemático y flagrante contra la soberanía nacional, desafiando principios básicos de la Carta de Naciones Unidas.
El canciller Bruno Rodríguez, en paralelo, denunció presiones de EE.UU. para silenciar a los países que podrían apoyar a Cuba en el foro internacional. La jugada estadounidense busca bloquear cualquier condena, pero el gobierno cubano insiste: defenderán en la ONU su derecho soberano a vivir sin coerciones, amenazas militares ni asfixia económica.
Lo que viene no es un simple debate diplomático
- Si la ONU respalda esta denuncia, las tensiones políticas y económicas contra Washington podrían escalar.
- Para Cuba, esto abre la puerta a una respuesta internacional más firme contra el bloqueo, afectando acuerdos comerciales y financieros.
- Para Washington, será un desafío poner fin a una agenda que divide a sus aliados en el tablero global.
En definitiva, no es solo una disputa retórica: está en juego la estabilidad económica y política de la región y la legitimidad de las instituciones multilaterales frente a sanciones que pocos gobiernos aceptan como legítimas.