Aumento del salario mínimo en Venezuela: ¿realidad o bomba inflacionaria?
El salario mínimo atrapado en la trampa inflacionaria
El ministro de Trabajo, Carlos Castillo, reconoció que subir el salario mínimo en Venezuela genera un salto en la inflación. No es una afirmación política, es una realidad económica peligrosa.
Qué sucedió
Desde 2022 el salario mínimo está congelado en 130 bolívares, mientras la inflación sigue devorando el poder adquisitivo de los trabajadores. El reciente ajuste en bonificaciones, aunque lleva el ingreso mensual a unos 240 dólares, queda lejos de cubrir una canasta alimentaria que ya ronda los 700 dólares.
Por qué esto cambia el escenario
Subir salarios sin antes abordar las causas reales del descontrol económico es una receta para ampliar la crisis. El problema no está solo en cuánto gana el trabajador, sino en:
- La continua impresión de dinero sin respaldo real.
- La escasez de divisas operativas en la banca.
- La dependencia casi total en los ingresos petroleros.
- La ausencia de un marco legal que brinde seguridad y estabilidad económica.
Felipe Capozzolo, presidente de Fedecámaras, subraya tres pilares imprescindibles para una recuperación salarial efectiva: seguridad jurídica, estabilidad económica y reformas tributarias que no asfixien al sector productivo.
Qué viene después
Sin reformas estructurales previas, cualquier aumento real del salario mínimo solo acelerará la inflación y profundizará la precarización laboral que ya vive Venezuela. La solución exige actuar primero sobre la economía, generar empleo formal y sano, y sólo entonces pensar en ajustes salariales que no sean ilusorios ni perjudiciales.