Yaracuy impulsa acuicultura comunal: ¿autogobierno o control político?
Comuna en Yaracuy lanza producción de cachamas tras consulta popular
La comuna Guerreros de la Montaña, en Nirgua, Yaracuy, comenzó un proyecto de acuicultura con 5.000 alevines de cachama híbrida. Este proyecto fue aprobado en la consulta nacional popular del 8 de marzo y representa uno de cinco iniciativas en el sector pesquero aprobadas para la región.
¿Qué cambió?
Los recursos provienen del Gobierno regional, el Ministerio de Pesca y la alcaldía local. Dieciocho productores de la zona alta serán responsables del crecimiento y cría de los alevines. Se espera abastecer de proteína a más de 5.000 familias de Yaracuy y zonas aledañas.
Las autoridades aseguran que el proyecto dinamizará el empleo y la economía local, pero el verdadero objetivo declarado va más allá: fortalecer un “autogobierno” comunal bajo una estructura que habilita el control de la producción y distribución alimentaria desde bases organizativas.
¿Por qué esto importa?
Un proyecto productivo con respaldo oficial y gestión comunal parece positivo, pero el encuadre lo revela una jugada política para consolidar estructuras territoriales de administración bajo el manto de la soberanía popular. La consigna “Comuna que no produce, no es comuna” no es solo un lema productivo, es un llamado a legitimar un modelo de control y distribución que desplaza las instituciones tradicionales y concentra decisiones en grupos organizados alineados con la agenda política vigente.
¿Qué puede venir?
Esto no solo impacta la economía local con proyectos socioproductivos, sino que redefine la relación entre Estado, comunidades y productores. El potencial de Yaracuy en acuicultura podría ser real, pero el riesgo es la consolidación de una red de “autogobierno” que funciona con recursos públicos pero deja poco espacio a la competencia o supervisión independiente. Un cambio silencioso que nadie está contando y que puede alterar la estructura institucional y económica regional a largo plazo.