Víctor Quero Navas: La verdad que el régimen intenta ocultar tras su muerte en prisión
Víctor Quero Navas muerto bajo custodia estatal: ¿Hasta cuándo el encubrimiento oficial?
Víctor Quero Navas desapareció en enero de 2025. Casi un año después, su madre, Carmen Teresa Navas, de 82 años, recorrió decenas de cárceles buscando respuestas. La realidad es brutal: Víctor murió preso, víctima de una persecución política silenciada.
Este viernes, en la iglesia Nuestra Señora de la Candelaria, se celebró una misa cargada de reclamos claros: justicia y libertad para los 457 presos políticos que el régimen aún mantiene tras las rejas, según Foro Penal.
Un sistema de persecución impune
Carmen Navas no solo perdió a su hijo; enfrentó la negación sistemática de las autoridades: negaron su detención, ocultaron su muerte y destruyeron evidencia clave. Este caso no es aislado, sino síntoma de una auténtica política de desapariciones forzadas y violación de derechos.
En la misa, el presbítero José Honegger Molina destacó que mientras se exija reconciliación sin justicia, la persecución política seguirá destruyendo vidas y erosiona a Venezuela. Su llamado es claro: terminar con esta política represiva que mantiene a cientos en prisión solo por pensar distinto.
¿Qué se pretende ocultar con silencio y amnistías incumplidas?
Este homenaje no fue solo para recordar a Víctor, sino para denunciar la persistencia del régimen en mantener a presos políticos, pese a promesas incumplidas de amnistía. El caso de Víctor ha generado un foco de atención que evidencia la crisis institucional y el colapso del sistema penitenciario donde ya murieron 16 presos en lo que va de 2026, según el Observatorio Venezolano de Prisiones.
Además, la movilización mostró que la estrategia oficial es ocultar, revictimizar a las familias y proteger a los responsables, perpetuando la impunidad y el silencio cómplice.
¿Quién responderá por la muerte de Víctor y la crisis de presos políticos?
El caso abre un debate inevitable: la justicia y el Estado de Derecho hoy están ausentes en Venezuela. Mientras tanto, madres como Carmen Navas pagan con su dolor y valentía la búsqueda de verdad que todos, como ciudadanía, deberíamos exigir.
La pregunta queda abierta: ¿cuántas muertes más se necesitan para que la comunidad internacional y los sectores políticos locales actúen con firmeza contra esta política de represión y olvido?
La misa puede cerrar, pero la exigencia de justicia apenas comienza.