Vicepresidencia de Comunicación impulsa reingeniería: cambio real o control disfrazado?
La Vicepresidencia de Comunicación inicia un cambio que no te están contando
El vicepresidente sectorial de Comunicación y Cultura, Miguel Ángel Pérez Pirela, avanza en una profunda reingeniería y reestructuración de los medios públicos. Según los anuncios oficiales, el objetivo es consolidar un sistema nacional “eficiente” que responda a las necesidades reales del país.
¿Qué significa esta ‘transformación en tiempo real’?
La frase de moda dentro del gobierno señala que esta reestructuración busca «cambiar el hecho comunicativo» y hacer el ejercicio comunicativo estatal más humano. Sin embargo, detrás de este lenguaje parece haber una intención clara: controlar y centralizar la narrativa oficial, fortalecer plataformas estatales y condicionar el acceso a la información.
¿Por qué esto cambia el escenario político y social?
La reingeniería no es solo técnica, es política. Refuerza una gestión estatal que prioriza la comunicación como herramienta para consolidar agendas, no necesariamente para abrir diálogo o transparencia. Mientras se habla de “eficiencia”, el verdadero impacto puede ser mayor control institucional sobre lo que los ciudadanos pueden conocer o interpretar.
¿Qué viene después?
Si esta línea continúa, podríamos ver una concentración creciente del poder comunicacional en manos del Estado, con menos espacio para voces independientes dentro del sistema nacional. La “atención directa a ciudadanos” podría traducirse en mensajes cuidadosamente filtrados, con consecuencias directas sobre el acceso a una comunicación plural y veraz.
- Reestructuración que busca eficiencia pero puede derivar en mayor control.
- Uso estratégico de la comunicación para fortalecer agendas gubernamentales.
- Peligro latente de limitar la pluralidad y la libertad informativa.
Este proceso importa más de lo que parece. La comunicación estatal no es neutral; define el alcance de la información pública y moldear la comprensión ciudadana. La verdadera pregunta es: ¿para quién será eficiente realmente este nuevo sistema?