Vente Venezuela abre puerta al diálogo con el gobierno, pero impone condiciones firmes

Vente Venezuela rompe el guion: dispuesto a dialogar con el gobierno, pero con exigencias clave

El partido Vente Venezuela sorprendió al anunciar que está dispuesto a sentarse a negociar con el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez, pero bajo condiciones que cuestionan la narrativa oficial de un diálogo abierto e incluyente.

Henry Alviárez, secretario nacional de organización y ex preso político, fue claro: la liberación de presos políticos, el fin de la persecución y garantías electorales reales son el punto de partida imprescindible para cualquier acercamiento.

¿Por qué esta postura es un cambio de juego?

Porque después de más de 14 intentos de diálogo anteriores que terminaron violando acuerdos, Vente Venezuela pone sobre la mesa que sin justicia y sin instituciones mínimamente confiables, no hay transición posible.

Alviárez advierte que seguir adelante con procesos electorales sin renovar el Consejo Nacional Electoral (CNE) y sin acceso pleno a la participación política no es más que una farsa para legitimar un sistema secuestrado.

Consecuencias que nadie menciona

  • Más de 500 presos políticos siguen tras las rejas a pesar de promesas oficiales.
  • El uso selectivo de amnistías evidencia falta de voluntad real para una reconciliación auténtica.
  • La ausencia de condiciones electorales pone en riesgo la economía y la estabilidad institucional.

El propio Alviárez cuestiona que sin un marco jurídico y electoral confiable, ninguna inversión extranjera sostendrá una recuperación económica duradera.

Lo que viene: ¿un proceso electoral en menos de nueve meses?

Si hay verdadera voluntad política y acuerdos claros, Vente Venezuela estima que en menos de nueve meses sería posible organizar elecciones con garantías. Pero advierte que la mesa de negociación no puede ser solo de élites: debe estar impulsada por la presión social y respaldada por cambios institucionales sustanciales.

En paralelo, María Corina Machado se prepara para regresar al país sin esconderse, anunciando una nueva etapa de la oposición enfocada en una transición de fondo, no en simulacros.

Este giro estratégico desafía discursos oficiales complacientes y pone en evidencia que el futuro político de Venezuela se decidirá en torno a cuatro ejes: justicia para presos políticos, condiciones electorales reales, instituciones independientes y respaldo social. Nada de esto aparece en titulares, pero marcará el ritmo de lo que viene.

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