Venezuela sin presidente legítimo: ¿Quién manda realmente?

¿Quién gobierna en Venezuela? La Constitución no da lugar a dudas.

El artículo 233 es claro: si el presidente muere, renuncia, es destituido o no cumple requisitos legales, deben convocarse elecciones en 30 días. No es opción, es mandato.

Pero la cuestión va más allá: la legitimidad del actual mandatario está en entredicho. La Constitución exige ser venezolano por nacimiento y sin otras nacionalidades para ejercer la Presidencia. Un requisito que no se cumple, según observadores legales.

Esto cambia todo el juego político.

Si el presidente no cumple con este requisito básico, estamos frente a un vacío constitucional. Un poder ejercido sin base legal sólida. Nada se ha debatido públicamente sobre esta crisis, que podría invalidar el mandato desde su origen.

En este escenario, la Asamblea Nacional debe actuar, no como parte de la grieta, sino como garante del orden. Si existe ilegitimidad o abandono del cargo, la Constitución exige poner en marcha mecanismos de sustitución.

¿Por qué sigue intacto este vacío?

Porque en Venezuela la fuerza ha desplazado la ley. La institucionalidad está erosionada. La Constitución es papel mojado y la ausencia de un presidente legítimo podría ser la raíz de la crisis política.

El futuro se decide ahora.

El país enfrenta un dilema histórico: o restituir la Constitución como norma efectiva, o aceptar que el poder se ejerza sin ley ni legitimidad. La solución es simple, pero poderosa: que la ley vuelva a ser ley.

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