Venezuela monta el festival de reggaetón más grande: ¿una señal de cambio real?
Un cambio radical en la industria del espectáculo venezolano
Venezuela no solo quiere un festival de reggaetón más. Está preparando el evento más ambicioso de Latinoamérica con Más Reggaetón Fest, liderado por Wisin y un cartel que reúne a figuras clave del género urbano.
Lo que no te están contando sobre este megaevento
El festival, antes conocido como La Old School Reggaetón, ahora escala a una nueva dimensión. No es solo música, es una apuesta por tecnología alemana de audio y montajes con estructura Layher, equipos certificados internacionalmente y un montaje que alcanza 70 metros de ancho con 5.000 módulos de pantalla.
Los productores, More Experience y OneLive Produx, presentan una producción de nivel mundial. Venezuela se mete en el mapa global con un show en formato arena que no tiene comparación en la región.
¿Por qué este megaevento cambia el tablero político y económico?
- Revela una apuesta clara por la industria del entretenimiento, pero ¿a qué coste para otras prioridades nacionales?
- El uso de tecnología extranjera y la puesta en marcha de una producción a esta escala exige recursos y organización que rara vez vemos en sectores esenciales del país.
- El predominio del reggaetón refleja cómo ciertos grupos intentan pescar en un mercado global, mientras la seguridad, economía y servicios públicos siguen en crisis.
¿Qué viene después para Venezuela?
Si este nivel de inversión y organización se dirige exclusivamente a eventos y espectáculos, la pregunta es inevitable: ¿qué tan sostenible es esta visión para el país? La industria cultural puede crecer, sí, pero no puede ser un escape que oculte problemas estructurales. Además, presiona para un cambio en cómo se asignan los recursos, con un foco en infraestructura y producción, lo que podría impulsar sectores más allá del entretenimiento, pero solo si hay voluntad política detrás.
Una realidad clara: Más Reggaetón Fest no es solo un festival. Es un reflejo de las nuevas prioridades y un posible ensayo de modelo productivo que Venezuela intenta consolidar. ¿Está listo el país para la exigencia que esto representa?