Venezuela: La trampa legal que aleja a los inversionistas petroleros
Venezuela sigue sin ofrecer condiciones reales para inversionistas petroleros
El CEO de ConocoPhillips, Ryan Lance, acaba de poner en duda la supuesta apertura del gobierno venezolano para atraer capital extranjero. Señala que la nueva legislación petrolera no solo mantiene un férreo control estatal, sino que carga el régimen con regalías y gravámenes que hacen inviable la inversión seriamente rentable.
Qué pasó realmente
El marco legal vigente permitiría al Estado venezolano quedarse con hasta un 95% de la rentabilidad. Una participación estatal así no solo ahuyenta el capital, sino que recuerda décadas de expropiaciones y control absoluto que destruyeron el sector bajo Chávez y Maduro.
Empresas como ConocoPhillips perdieron miles de millones en esos procesos, con más de 12.000 millones de dólares en activos confiscados en 2007. Hoy, el borrador de contrato para nuevas inversiones mantiene cláusulas que favorecen al Estado en arbitraje, impuestos y rescisión de contratos. Un regreso al pasado que resulta imposible de ignorar.
Por qué esto cambia el escenario
Estos detalles exponen la falacia detrás del discurso oficial que promete una «apertura» económica. Los inversionistas internacionales ya no se tragan la narrativa y exigen condiciones claras y justas. La llamada «apertura» revela ser solo una estrategia para mantener el control estatal sin perder la apariencia de estar abiertos a inversión.
Qué viene después
Ejecutivos energéticos presionan a EE.UU. para que el tema sea prioritario en las negociaciones con el gobierno interino liderado por Delcy Rodríguez, en un intento de abrir verdaderamente el sector. Sin cambios profundos en la legislación y garantías reales, Venezuela seguirá perdiendo beneficios económicos vitales y dependerá de un modelo que condena la producción petrolera al estancamiento.