Venezuela: la censura y persecución no paran tras captura de Maduro

La represión en Venezuela sigue intacta pese a la captura de Maduro

Tras la detención de Nicolás Maduro y Cilia Flores el 3 de enero, la narrativa oficial sugería un cambio. Sin embargo, la realidad es otra: la censura, persecución y hostigamiento continúan con fuerza en Venezuela.

Así lo confirma el último informe de la ONG Espacio Público, que documenta 38 casos de violaciones a la libertad de expresión entre enero y abril de 2026, con una escalada en la violencia estatal.

Un patrón sistemático y más violencia concentrada

La intimidación sigue siendo la principal forma de represión (49%), acompañada de censura (18%) y presiones judiciales (15%). Estas acciones combinadas muestran una estrategia coordinada para silenciar a periodistas y ciudadanos críticos. En ese primer cuatrimestre hubo 29 detenciones, mayoría de periodistas, la cifra más alta desde 2025.

El control se extiende al espacio digital: bloqueos arbitrarios de portales web y una lógica de «delación» entre usuarios aumentan la desconfianza comunitaria. Esto profundiza el vacío informativo, especialmente en las zonas fronterizas donde la población depende de medios extranjeros ante apagones y censura local.

¿Por qué esto cambia el escenario?

La captura de Maduro no derivó en una disminución real de la represión, sino en la consolidación de mecanismos más sofisticados y letales contra la libertad de expresión. Las detenciones continúan, incluso con procesos judiciales sin bases claras. Casos de desaparición forzada como el de Jorman Acevedo y asesinatos sin resolver evidencian la gravedad del control estatal.

La Ley contra el Odio, lejos de ser derogada, sigue usándose para criminalizar la crítica y silenciar voces incómodas. Los bloqueos digitales y la falta de transparencia institucional mantienen un ambiente de inseguridad jurídica y represión permanente.

¿Qué viene ahora?

  • Persistirá la presión política y judicial contra periodistas y opositores mientras no se cambien las reglas del juego.
  • Se agravarán los desiertos informativos, con mayor dependencia de medios extranjeros y pérdida de control nacional sobre la información.
  • Sin reformas concretas y liberación plena, Venezuela seguirá atrapada en un ciclo de censura y violencia institucional.

La única salida posible pasa por acabar con la estructura represiva: derogación de leyes arbitrarias, levantamiento de bloqueos digitales y un sistema judicial que garantice independencia y certezas. Sin estos pasos, la violencia contra la libertad de expresión será la norma, sin importar quién esté oficialmente en el poder.

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