Venezuela en crisis: ¿Quién salva a los rescatistas sin recursos tras el terremoto?

El tiempo corre, pero los recursos no llegan

El doble terremoto del 24 de junio en Venezuela dejó 2.645 muertos y más de 12.600 heridos. Sin embargo, lo que pocos cuentan es que la respuesta de emergencia estuvo destinada al fracaso por un problema simple pero letal: la escasez total de herramientas y equipos en las brigadas de rescate.

Rescatistas atrapados en la crisis

En Los Palos Grandes, Caracas, y La Guaira, a 30 km, los bomberos y Protección Civil trabajaron con lo que tenían. Sin cascos, sin picos hidráulicos, ni maquinaria. El peso de toneladas de escombros se movía con esfuerzo manual, sin apoyo tecnológico. No les dieron ni guantes, ni lentes de protección. Piden silencio para escuchar a sobrevivientes atrapados, pero sólo cuentan con linternas de teléfonos móviles. Así se esfuerzan contra el reloj, que se vuelve enemigo implacable.

¿Por qué esto cambia el escenario?

Un rescatista aseguró que con el equipo adecuado, rescatar a una persona habría durado la mitad de tiempo. Pero la realidad es clara: Venezuela no cumple ni con las mínimas recomendaciones del INSARAG, la guía internacional de rescate en desastres avalada por la ONU.

  • Sin cámaras térmicas ni sensores.
  • Sin maquinaria de corte para losas de concreto.
  • Sin sistemas para estabilizar estructuras.
  • Sin autosuficiencia médica ni logística adecuada.

Lo que revela es mucho más que falta de insumos: es un Estado sin capacidad operativa para enfrentar una emergencia mayor.

Un desastre anunciado y silenciado

Ya desde 2015 se alertaba sobre el déficit del 80% en ambulancias en Caracas. En 2026, sólo tres de estas unidades están activas para 5 millones de habitantes. El transporte de heridos se hizo en camionetas pick-up sin equipamiento médico, empeorando la tragedia. Mientras, el Gobierno asegura haber entregado ambulancias meses atrás, pero nadie explica dónde están.

¿Qué viene después?

La ayuda internacional ha llegado, pero no basta para cubrir la falta de maquinaria pesada y transporte especializado, elementos clave en horas decisivas. La atención insuficiente y la falta de recursos seguirán marcando diferencias entre la vida y la muerte en futuras catástrofes.

La pregunta que queda y pocos hacen: ¿quién rescata a quienes están obligados a rescatar, cuando el Estado ni siquiera cumple su función básica?

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