Venezuela distribuye 1.800 millones de pies cúbicos de gas diario: ¿la energía que nadie reconoce?

Gas venezolano a gran escala, pero ¿quién lo ve como clave?

Venezuela distribuye más de 1.800 millones de pies cúbicos diarios de gas nacional, una cifra que podría cambiar la percepción energética del país. Esta información fue revelada por la viceministra de Gas Cindy Rondón durante la IV Expo FedeIndustria en Caracas.

Un sistema invisible pero robusto

El país cuenta con más de 8.000 kilómetros de gasoductos para transportar y entregar gas a sectores doméstico, comercial e industrial. Pdvsa Gas atiende a más de 1.000 usuarios industriales y más de 4.000 comerciales. Sin embargo, este potencial estratégico suele permanecer fuera del debate público.

¿Por qué esto cambia el panorama?

  • El gas representa hoy una energía limpia y crucial en la llamada transición energética en varios países.
  • Venezuela podría convertirse en un jugador clave para garantizar seguridad energética global, especialmente para países en Europa que buscan alternativas frente a crisis internacionales.
  • El país ocupa el noveno lugar mundial en reservas gasíferas, con 192 billones de pies cúbicos, aunque más del 80% está asociado al petróleo, complicando su uso directo.

Así se distribuye el gas a nivel nacional:

  • 711 millones de pies cúbicos diarios para el sector eléctrico.
  • 622 millones para petróleo, petroquímica y refinación.
  • 145 millones para hogares.
  • 131 millones para fábricas.
  • 110 millones para edificios, hoteles, escuelas y transporte público.
  • 93 millones para la industria siderúrgica.
  • 16 millones para gas natural vehicular.

Lo que pocos mencionan

En medio de discursos que minimizan la capacidad energética venezolana, la realidad muestra que el país dispone de infraestructura y reservas para cubrir demandas internas y potencialmente asistir a mercados externos. La gran pregunta: ¿Por qué esta ventaja estratégica no se está traduciendo en pesos fuertes o alianzas internacionales concretas?

Lo cierto es que confirmar esta infraestructura y flujo de gas obliga a repensar la narrativa simplista sobre el potencial energético venezolano. El futuro podría demandar una revisión urgente para aprovechar esta capacidad antes que otros actores la tomen.

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