Venezuela desafía a la CIJ: insiste en solución fuera del tribunal y denuncia intereses petroleros
Venezuela retira su confianza en la Corte Internacional de Justicia
La presidenta encargada Delcy Rodríguez dejó claro este martes que Venezuela está preparada para solucionar el conflicto del Esequibo únicamente mediante el Acuerdo de Ginebra, rechazando cualquier fallo impuesto por la Corte Internacional de Justicia (CIJ).
Presentan más de 3.000 folios para anular el Laudo de 1899
Con un amplio acervo documental, la delegación venezolana reafirma que el territorio en disputa forma parte de la nación desde 1777, y recalcan que no reconocen la jurisdicción de la CIJ, recordando que Venezuela nunca consintió someter la controversia a este tribunal.
El trasfondo petrolero detrás de la postura de Guyana
Delcy Rodríguez denunció que la desavenencia de Guyana nace tras el descubrimiento de grandes yacimientos hidrocarburíferos en 2015, una jugada impulsada por intereses petroleros trasnacionales que buscan desconocer acuerdos previos para favorecer sus propios negocios.
Solicitud firme para que la CIJ no intervenga
Samuel Moncada, juez y representante venezolano, solicitó formalmente a la CIJ que se abstenga de intervenir en la disputa, insistiendo en que la solución debe venir de negociaciones políticas y diplomáticas, no de resoluciones judiciales impuestas.
Continúa la agenda política contra sanciones y la presión internacional
En paralelo, el PSUV prepara la segunda fase de una peregrinación nacional para exigir el levantamiento de sanciones internacionales, confirmando un esfuerzo constante que no se detendrá mientras persistan las medidas coercitivas.
Choque con el discurso oficial de la ONU
El Gobierno venezolano rechazó las declaraciones del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, quien insinuó complicidades internas tras el intento de agresión militar del 3 de enero. A través de un comunicado, califican estas afirmaciones como impropias y contrarias a los principios de imparcialidad y buena fe.
La reacción oficial denuncia un deterioro en la capacidad de la Secretaría General para contribuir realmente a la estabilidad global, señalando su silencio ante conflictos graves como el del pueblo palestino y la aplicación de sanciones unilaterales.
¿Qué significa esto para Venezuela y la región?
- Venezuela apuesta por mantener la disputa fuera de tribunales internacionales, lo que puede prolongar el conflicto y generar incertidumbre legal en la región.
- Denunciar intereses petroleros extranjeros pone en el centro la geopolítica energética como factor decisivo, ignorado en discursos oficiales.
- La continuidad en la presión interna contra sanciones muestra que la agenda política sigue priorizando confrontación antes que soluciones pragmáticas.
- El distanciamiento con organismos multilaterales revela un futuro complejo en las relaciones internacionales, con repercusiones en legitimidad y negociación.
La clave está en entender que Venezuela no busca un fallo expedito, sino mantener el control narrativo y político mientras cuestiona la intervención externa. ¿Estamos frente a un cambio real o solo un prolongado estancamiento disfrazado de diplomacia?