Venezuela: Cambia la cara, pero se fortalece la represión militar

La represión crece, aunque cambien nombres

El 3 de enero abrió una puerta al verdadero rostro del régimen que, bajo apariencias, sigue pisoteando derechos y libertad.

¿Qué pasó?

Delcy Rodríguez removió al general Vladimir Padrino López del Ministerio de la Defensa, tras casi una década. Fue reemplazado por Gustavo González López, exdirector del Sebin, organización señalada por torturas y detenciones arbitrarias.

¿Por qué importa?

González López, de 65 años, es reconocido por la ONU como responsable en cadena de crímenes de lesa humanidad. Sancionado desde 2015 por Estados Unidos y la Unión Europea, su llegada al ejército fortalece el brazo represivo justo cuando se hablaba de nuevas vías hacia la estabilidad.

Mientras hay más de 500 presos políticos, con casi 200 militares detenidos, el cambio no solo es ficticio sino peligroso. ¿Cómo avanzar hacia la democracia dando más poder a los mismos que ordenan la represión?

¿Qué sigue?

Las señales vienen fuerte: posibles relevos en la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo, mismos engranajes que sostienen el control autoritario. La tal «reconciliación» parece un eco que pronto será desmentido.

La pregunta es clara: ¿aceptaremos que el régimen se recicle para seguir dominando o exigiremos un cambio real que rompa con esta estructura de impunidad?

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