Venezuela apuesta a certificarse libre de fiebre aftosa: ¿un cambio real en la economía?

Venezuela busca certificar que está libre de fiebre aftosa

El gobierno lanzó un plan nacional con vacunación masiva para eliminar definitivamente esta enfermedad que solo impacta en ganado, sino que también golpea la economía y la seguridad alimentaria.

Un acuerdo entre autoridades y sector privado

Con el respaldo de organismos internacionales y el sector privado, Venezuela se plantea como la “última frontera” en el continente para obtener esta certificación. Esto no es un trámite menor: significa abrir puertos comerciales cerrados y devolver competitividad a un sector clave.

¿Qué cambia este movimiento?

La fiebre aftosa afecta producción de carne y leche, centrales para el abastecimiento interno y exportación. La enfermedad ha mantenido el país al margen de mercados internacionales con altos estándares sanitarios. Un país certificado puede reactivar ventas agropecuarias y recibir inversión. Por ahora, Venezuela vive de demostrar con datos científicos que el virus está erradicado, tras más de una década sin casos oficialmente reportados.

Una apuesta que depende del cumplimiento y vigilancia

El ciclo de vacunación arranca el 1 de mayo, pero no basta solo con vacunas: el compromiso del sector productivo y el control sanitario riguroso son claves para evitar retrocesos. No hacerlo significa perder oportunidades económicas valiosas y arriesgar la ya frágil seguridad alimentaria.

¿Cuál es el futuro inmediato?

Si Venezuela consigue su certificado, el escenario económico cambia: podrá comenzar a acceder a mercados exigentes, fortaleciendo su sector agropecuario y mejorando ingresos. Pero esto solo es posible si el plan avanza sin tropiezos y se cumplen los estándares internacionales, una prueba dura en un contexto donde la institucionalidad sanitaria ha estado debilitada.

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