Velasco Álvarez frente a la debilidad de Sheimbaum: ¿Cambio real o solo maquillaje?
Velasco Álvarez: ¿Renovación o continuismo disfrazado?
La llegada del joven canciller mexicano Roberto Velasco Álvarez no ha cambiado el rumbo del gobierno de Claudia Sheimbaum. El relevo generacional solo disimula las viejas inercias.
A pesar de su cercanía con funcionarios clave en Estados Unidos y Canadá, y una aparente posibilidad de distensión con Washington, Velasco parece cómodo bajo la conducción de Sheimbaum. No hay señales de que discuta ni cuestione las decisiones de fondo de su jefa.
La contradicción que nadie quiere ver
Mientras Sheimbaum proclama no intervenir en asuntos de otras naciones, su gobierno financia la defensa legal del régimen de Maduro, un autócrata responsable de violaciones sistemáticas a derechos humanos. Su postura pone en evidencia un doble discurso que debilita la credibilidad de México en materia internacional.
Además, mantiene en altos cargos a personajes venezolanos estrechamente ligados a ese régimen, dejando claro que la soberanía mexicana se diluye frente a esta contradicción.
¿Silencio o resistencia frente a la agenda del régimen?
La influencia de Andrés Manuel López Obrador y su afinidad con gobiernos autoritarios como los de Maduro, Chávez o Ortega, sigue marcando el liderazgo político en México. En ese contexto, la esperanza de que Velasco logre un cambio real luce lejana.
La pregunta es: ¿podrá el nuevo canciller hacer valer una política exterior distinta o seguirá siendo rehén del discurso oficial que pretende maquillar un alineamiento con regímenes cuestionados?