Vaciar El Helicoide no significa acabar con la represión oficial
Vaciar celdas no es cerrar El Helicoide
El Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clippve) lanzó un contundente llamado: trasladar presos políticos sin transparencia no desmonta un centro de tortura ni acaba con la estrategia de represión en Venezuela.
El pasado 3 de junio, grupos oficiales movieron recluidos de El Helicoide a otros centros, pero no informaron a la población ni a sus familias sobre destinos o condiciones. Esa opacidad mantiene en la incertidumbre a cientos, mientras se intenta maquillar una realidad grave.
¿Por qué esto cambia el escenario?
Porque El Helicoide sigue vinculado a organismos policiales y de inteligencia. Cambiar celdas no significa interrumpir las prácticas sistemáticas de violación de derechos fundamentales, ni detener una agenda política de represión disfrazada de normalidad.
El verdadero problema no es denunciar un centro de tortura, sino permitir que se invisibilice. Sin datos oficiales y sin una reparación real, la represión permanece. Se intenta imponer una narrativa que maquilla crímenes de Estado en vez de enfrentarlos.
Lo que viene después
- Exigir información pública y verificable sobre todos los presos.
- Reclamar que El Helicoide deje de ser un símbolo vivo de tortura y represión.
- Impulsar justicia real: investigación, sanción y garantías para que no haya más desapariciones ni miedo.
- Romper con la narrativa oficial que normaliza la represión y exigir un Estado comprometido con la dignidad humana y la ley.
El futuro dependerá de si la sociedad y las instituciones pueden romper el silencio impuesto y exigir rendición de cuentas, o si dejarán que esta agenda política siga ocultando la verdad y perpetuando el miedo.