Ureña: Crisis en la frontera que el Gobierno no quiere enfrentar

Ureña parece otro país

El abandono institucional en el eje fronterizo llegó a niveles críticos. Carlos Taborda, dirigente de Acción Democrática y exconcejal de Pedro María Ureña, denunció una crisis profunda que no solo afecta infraestructura, sino la seguridad y economía de miles de familias.

El puente Francisco de Paula Santander: un colapso anunciado

El cierre por daños estructurales del principal paso vehicular en la frontera era evitable. La falta de mantenimiento, un dragado oportuno y el uso indebido del puente como punto de retención para vehículos pesados crearon un “peso muerto” que terminó por destruirlo.

Las consecuencias son directas: los costos del transporte se disparan y aumentan las razones para que madres y niños opten por rutas irregulares y peligrosas. ¿Quién asume la responsabilidad de exponer a las familias a estas condiciones?

Comercio e industria al borde del colapso

Los apagones constantes y la ausencia de información oficial golpean la producción local. Sin energía estable, los empleos desaparecen y la inseguridad económica se profundiza. Mientras, las casas de cambio prometidas siguen sin abrir, obligando a empresarios a pagar pérdidas en operaciones con moneda extranjera o en el mercado negro.

Servicios básicos: 15 años de abandono

La situación del agua y el gas doméstico es grave. Barrios enteros llevan 15 años sin agua potable por tubería, pero siguen recibiendo facturas. El agua se distribuye en camiones con tanques oxidados. El gas, además de mal distribuido, se cobra en moneda extranjera y con retrasos que pueden superar meses.

¿Por qué no se permite la libre competencia para solucionar esta crisis?

Combustible escaso a precio internacional

Tras una breve mejora, la apertura de estaciones a precio internacional excluyó mayormente a los residentes locales. Las largas colas y apagones dificultan el acceso al combustible básico en la zona.

El gobierno regional tramita promesas, no soluciones

Taborda exige al gobernador del Táchira dejar de lado las promesas electorales y actuar. La población, asegura, es prioridad. El personal público debe responder o ser reemplazado. La pregunta es clara: ¿cuánto tiempo más los habitantes de Ureña estarán a merced del abandono?

Política en la frontera, una apuesta difícil

En un Concejo dominado por el PSUV, la oposición lucha para mantener espacios mínimos. Taborda perdió su reelección por un voto, entre acusaciones de ventajismo oficial. A pesar de ello, defiende una política firme, institucional y madura, lejos de zancadillas.

La tensión y la presión en la frontera son constantes. Hacer política en Ureña y San Antonio es un riesgo diario.

¿Qué viene?

  • Sin respuestas urgentes, la crisis seguirá empeorando.
  • La seguridad de familias y niños en la frontera empeorará con rutas irregulares.
  • El comercio y empleo local seguirán debilitándose ante la falta de energía y moneda estable.
  • La opacidad y falta de gestión pueden abrir espacio para nuevas crisis sociales y económicas.

Esta crisis no es un problema solo de Ureña. Es un síntoma claro del abandono institucional que puede extenderse a otras áreas fronterizas si no hay un cambio real y urgente en las prioridades del Gobierno.

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