La Asamblea Nacional impulsa un cambio estructural en el TSJ
En una decisión que pocos han cuestionado, la Asamblea Nacional aprobó en primera discusión una reforma para aumentar los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia de 20 a 32. Este rediseño brutal altera de nuevo la composición del máximo tribunal en un contexto de ajustes no explicados en profundidad.
¿Qué cambió?
La reforma vuelve al esquema previo a 2022, cuando el TSJ tenía 32 magistrados y luego fue reducido a 20 como parte de la reorganización judicial. Ahora, cada sala contará con cinco magistrados y la Sala Constitucional con siete, reforzando su peso en la interpretación constitucional.
Lo que pocos dicen: ¿por qué importa?
Este aumento no solo distribuye expedientes. Cambia el equilibrio institucional y puede abrir la puerta a una politización mayor del tribunal. La reforma se impone con urgencia y sin un debate público profundo, mientras se mueven a paso acelerado vacantes y nuevas designaciones judiciales.
Qué se viene
- Una estructura judicial con más integrantes, más difícil de controlar desde fuera, pero más sujeta a presiones internas.
- Un proceso acelerado para nombrar magistrados mientras se gestiona una “transformación institucional” sin claridad ni garantías.
- Posible debilitamiento de la independencia judicial en un momento clave para la legitimidad y la seguridad jurídica.
¿Estamos frente a una reforma técnica para mejorar la eficiencia o a un repliegue estratégico que consolida agendas políticas bajo una fachada institucional?