Transportistas reclaman al Estado: la logística en Puerto Cabello está al borde del colapso

El puerto de Puerto Cabello bajo presión: un problema que el Estado no quiere ver

Los terremotos del 24 de junio cambiaron la ruta de la carga marítima, desviando buques originalmente destinados a La Guaira hacia Puerto Cabello. La consecuencia inmediata: un aumento de la demanda que pone a prueba la capacidad logística y el transporte terrestre.

Transportistas de varias regiones unen fuerzas, pero piden más que buenas intenciones

La Cámara de Transporte del Centro (Catracentro) estableció alianzas con transportistas de Los Andes y La Guaira para cubrir el hueco. Santiago Rodríguez, presidente de Catracentro, advierte que la situación apenas comienza y amenaza la estabilidad económica si no se actúa rápido.

El sector privado estaba obligado a responder, pero no cuenta con apoyo real del Estado. Rodríguez reclama que el suministro de combustible y los trámites burocráticos en Bolipuertos siguen siendo un obstáculo grave. Además, las restricciones para el acceso de vehículos, especialmente desde Maracaibo, están frenando la operación.

Infraestructura rota y seguridad en las vías: riesgos que nadie quiere afrontar

La autopista Cimarrón-Andresote, vía principal que conecta el centro con el occidente del país, requiere revisión y acondicionamiento inmediato tras los sismos. Más aún, la falta de seguridad en las carreteras, especialmente durante la noche, pone en peligro tanto a transportistas como a la cadena logística.

¿Puede el país permitirse ignorar estas señales?

La solidaridad del gremio transportista se ha demostrado con más de 500 viajes gratuitos para enviar donaciones a zonas afectadas. Sin embargo, esta buena voluntad no puede suplir la inacción estatal. La economía no se sostiene con voluntarismo: requiere infraestructura, seguridad y una administración eficiente.

Si el gobierno no flexibiliza regulaciones, garantiza el combustible y mejora las vías, la crisis logística en Puerto Cabello puede escalar y afectar la distribución a todo el país. La pregunta es clara: ¿están preparados para evitar un colapso mayor o seguirán paralizando al principal puerto comercial por burocracia y falta de visión?

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