Tradición en peligro: La Cruz de Mayo se vuelve un asunto político en Miranda

La Cruz de Mayo en Miranda ya no es solo una tradición

Este 3 de mayo, cultores de Ocumare del Tuy rindieron homenaje a la Cruz de Mayo, pero lo que muchos ven como una festividad cultural está adquiriendo un tinte mucho más complejo.

En sectores como El Chaparral, El Calvario y Corocito, comunidades reconocidas por sus manifestaciones culturales, se impulsa esta tradición para pedir por las lluvias y las buenas cosechas. Sin embargo, la gestión cultural ahora está en manos del Instituto Autónomo Municipal de la Cultura y las Artes (Iamca), cuyo presidente Ismael Lozada asegura que el evento es clave para preservar la identidad, mientras promueve una programación oficial que incluye rezos y actividades en instituciones educativas.

¿Por qué importa este cambio?

Lo que parece una celebración inocente es la consolidación de la intervención estatal en espacios culturales clave, con una agenda explicita que busca controlar y direccionar estas expresiones populares. La tradicional devoción y las actividades de las comunidades se ven ahora filtradas por estructuras administrativas que imponen una narrativa construida desde arriba.

Además, la custodia de la cruz más antigua, con más de 300 años, está pasando a ser símbolo no solo de fe, sino de un discurso que podría excluir a quienes cuestionan la presencia del Estado en estos espacios. Las familias que llevan la tradición, como los Izquierdo y Portero, enfrentan el riesgo de ver reducido el carácter auténtico de estas fiestas, convertidas en eventos con programación oficial y posibles fines políticos.

¿Qué viene después?

Con la cultura tradicional bajo control institucional, se abre un escenario donde las libertades comunitarias podrían verse restringidas. La continuidad de esta festividad, y su poder para unir o dividir a la comunidad, dependerá de cómo evolucione esta intervención política disfrazada de preservación cultural. La pregunta es clara: ¿las futuras generaciones heredarán una celebración auténtica o una versión filtrada y manipulada por intereses externos?

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