Terremotos hunden las esperanzas económicas de Venezuela en junio
El terremoto que nadie preparó
El 24 de junio a las 6:04 pm, Venezuela sufrió un golpe inesperado: dos terremotos devastadores que frenan de golpe el avance económico esperado para este año.
Antes del desastre: un espejismo de recuperación
Los planes económicos para 2024 apuntaban a crecimiento, inflación moderada y grandes inversiones en petróleo y electricidad. Pero nada estaba garantizado. La realidad que trajo el sismo destapó la fragilidad detrás de esas expectativas.
Impacto directo: ¿Cuánto cuesta la catástrofe?
El PNUD estima daños físicos directos por al menos 6.700 millones de dólares, cerca del 6% del PIB. Pero eso solo es la punta del iceberg: la reconstrucción real podría costar hasta tres veces más, una cifra que ningún sector oficial está dispuesto a enfrentar abiertamente.
- Las regiones más afectadas: La Guaira, Distrito Capital, Miranda, Carabobo y Aragua.
- El riesgo: daño a la infraestructura crítica que echará a perder inversiones energéticas recién iniciadas.
¿De dónde saldrá el dinero?
Venezuela no tiene reservas, ni acceso a crédito internacional, ni flujos de divisas para financiar esta reconstrucción. Y el gobierno, sin alternativas reales, podría recurrir a la creación masiva de dinero sin respaldo, un camino directo hacia una inflación fuera de control.
El fantasma de la hiperinflación regresa
Ecoanalítica proyectaba una desaceleración inflacionaria para 2024 (167%); sin embargo, ya para junio la inflación anualizada supera el 100%. Si se amplía la base monetaria como solución aparente, la cifra podría dispararse otra vez hasta niveles insostenibles.
¿Y el dólar?
Una expansión monetaria sin respaldo generará presión sobre el mercado cambiario. El bolívar seguirá perdiendo valor al ritmo de salidas masivas de capital que debilitan aún más las reservas internacionales. Sin dólares frescos, la recuperación perderá impulso por falta de maquinaria, insumos y servicios.
La contradicción: reconstruir sin recursos
La reconstrucción podría ser un estímulo para la economía si se financia bien, pero ese “bien” es el problema mayor.
¿De dónde saldrá la moneda fuerte para financiar infraestructura y viviendas? Sin acceso a sistemas multilaterales o instrumentos de crédito, Venezuela está atrapada en un circulo vicioso.
¿Podrá Estados Unidos hacer la diferencia?
El papel de Washington es decisivo. Sin una revisión real de sanciones, sin facilitar el acceso a financiamiento internacional, la crisis se profundizará. Ambas decisiones, coordinación y claridad sobre la deuda externa, marcarán el futuro económico inmediato del país.
Conclusión
Los terremotos no solo fracturaron el suelo venezolano, sino también la frágil esperanza de recuperación económica. Sin recursos claros, sin acceso a financiamiento y con un gobierno de baja capacidad, el país se enfrenta a meses donde la inflación, la escasez y la caída del bolívar pueden acelerarse.
Esta no es solo una tragedia natural; es una bomba económica que pone en jaque la ya debilitada estabilidad del país.