Terremotos en Venezuela: padres buscan a sus hijos entre escombros sin apoyo estatal
El desastre y la ausencia que nadie quiere mencionar
El 24 de junio, dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron el norte de Venezuela. Más de 3.300 muertos y miles de desaparecidos es el saldo oficial. Pero la historia real trasciende números.
María Lourdes perdió a sus dos hijos: Gonzalo, de 16 años, desaparecido entre escombros tras un ensayo de fin de curso, y Santiago, de 21, fallecido bajo las ruinas de su apartamento en Tanaguarena.
Familias desamparadas: el rescate hecho por ciudadanos
La respuesta pública brilla por su ausencia. María Lourdes y otros padres han tenido que convertirse en rescatistas improvisados, removiendo escombros con sus propias manos y herramientas domésticas.
Equipos estatales tardaron cinco días en llegar a las zonas afectadas. Mientras, vecinos y familias arriesgan todo sin respaldo ni logística oficial.
¿Qué revela esta tragedia sobre la gestión en Venezuela?
- Un país sin capacidad para responder a emergencias de gran escala.
- Instituciones que no garantizan seguridad ni apoyo mínimo a sus ciudadanos.
- Un Estado ausente en medio de un desastre humanitario que podría haberse mitigado con preparación.
¿Qué sigue?
La desesperación aumenta. Muchas familias siguen buscando a sus desaparecidos entre miles de toneladas de escombros. La falta de un plan real pone en riesgo la vida de más personas y profundiza la crisis social.
Sin cambios urgentes en protocolos y recursos para emergencias, Venezuela está condenada a repetir tragedias que no solo destruyen infraestructura, sino vidas y esperanzas.
Esto no es solo una catástrofe natural: es una lección sobre la pérdida causada por la ausencia del Estado.