Terremotos en Venezuela: El Estado abandona a los animales en crisis total
Esto no te lo cuentan: miles de animales quedan a la deriva tras los terremotos
Cuando Caracas y La Guaira fueron literalmente devastadas por dos terremotos el 24 de junio de 2026, no solo humanos sufrieron. Miles de mascotas y animales callejeros quedaron atrapados bajo escombros o huyendo en estado de shock, sin un solo protocolo estatal que los ampare.
Animales atrapados y el instinto que no alcanza
El ruido ensordecedor y las vibraciones activaron un pánico que los animales no pueden controlar. Muchos murieron aplastados; otros lograron huir a un paisaje urbano irreconocible. La Guaira, cuyos edificios colapsaron, se convirtió en trampas mortales tanto para personas como para perros y gatos.
¿Dónde está el Estado? Una red civil tomando el relevo
No hay plan de emergencia veterinaria nacional ni cadena de mando gubernamental que haga frente a la crisis animal. Lo único que se activó fue una improvisada red civil de voluntarios: refugios temporales, clínicas de campaña y puntos de acopio que funcionan por iniciativa privada, no por gestión oficial.
El Parque del Este, por ejemplo, se transformó en un improvisado hospital veterinario mientras que en La Guaira más de 150 veterinarios resisten en condiciones precarias atendiendo emergencias. Laboratorios trasladan costosos equipos a la zona afectada, muchos de estos profesionales incluso perdieron familiares pero siguen trabajando en medio del desastre.
Una solidaridad que expone la ausencia del Estado y el riesgo de saqueos
Personas como Mishell Ricardo, viralizada tras un video con 15 millones de vistas, organizan entregas directas de ayuda para evitar desvíos y abusos. Sin embargo, ya detectan intentos de lucrar con donaciones, aprovechando la falta total de control.
En refugios improvisados, jóvenes como Daynier Puente asumen responsabilidades vitales donde la burocracia debería funcionar, registran donaciones y denuncian irregularidades sin recursos reales ni respaldo institucional.
Consecuencias ignoradas, riesgo inevitable
- Animales en estado de shock que pueden morir sin lesiones visibles debido a la falta de atención adecuada.
- Ausencia total de protocolos y mando oficial para emergencias veterinarias en catástrofes.
- Venta ilegal y desvío de insumos básicos destinados a salvar vidas animales.
- Voluntarios sobrecargados, sin recursos y enfrentando la crisis en medio de la ruina institucional.
¿Qué viene ahora?
Los expertos advierten que dentro de dos semanas la crisis económica afectará aún más la capacidad de respuesta de esta red civil. Sin un plan estatal, la atención a animales en emergencia peligra y el abandono podría ampliar la tragedia silenciosa detrás de los movimientos telúricos.
Esta crisis obliga a preguntarnos: ¿En qué país estamos cuando no existe siquiera un protocolo para proteger a quienes dependen totalmente de la ciudadanía, sin respaldo alguno del Estado? La solución real debe llegar desde el aparato oficial, no solo de la buena voluntad desorganizada que hoy sostiene lo inevitable.