Terremotos en Venezuela destapan fraude en viviendas sociales “de cartón” de la era Chávez

La verdad peligrosa detrás del colapso masivo de viviendas sociales

El terremoto del 24 de junio en La Guaira no solo sacudió el suelo venezolano. Derribó el discurso oficial sobre la “calidad” de millones de viviendas sociales entregadas en la era Chávez.

Más de 100 edificios del urbanismo Hugo Chávez, supuestamente modelo y símbolo de la revolución, colapsaron o quedaron irreparables.

Los daños no fueron producto solo de la fuerza del sismo. Residentes denuncian que las construcciones están hechas con materiales inadecuados como drywall y fibra de vidrio, incapaces de sostener el peso debido a remodelaciones y tanques enormes instalados para enfrentar los cortes constantes de agua.

Enyerber Pernalete, afectado, señala que tuvo que reforzar con bloques su apartamento para que no fuera presa fácil del desastre. Esa simple medida parece haber sido la diferencia entre quedarse de pie o derrumbarse.

¿Quién responde por la falla estructural en un proyecto que costó cientos de millones y fue presentado como “vivienda de calidad” por el propio Chávez en 2012?

El gobierno venezolano, ahora encabezado por Delcy Rodríguez, intenta desvincularse de la debacle y culpa a terremotos fuera de los parámetros sísmicos contemplados en construcción.

La constructora turca Summa afirma que cumplió con las normativas y que el mantenimiento y modificaciones realizadas después no le son imputables. Pero nadie explica cómo se autorizó usar materiales débiles y permitir adiciones que sobrecargaron la estructura.

Lo que no se dice: la liviandad del control estatal, la opacidad en obras millonarias y la mentira sobre la calidad de la infraestructura social

Este desastre muestra la consecuencia directa de priorizar la propaganda sobre la seguridad y legalidad. La Gran Misión Vivienda Venezuela, bandera del chavismo, está bajo un escrutinio inédito.

Con cerca de 4,000 muertos, miles de desaparecidos y familias sin hogar, este episodio plantea una pregunta clave: ¿Cuántas vidas y recursos más sacrificará el país para sostener un proyecto que no fue más que una construcción de cartón?

¿Qué viene ahora?

  • Demoliciones masivas y desplazamientos forzados, exponiendo la fragilidad institucional ante emergencias.
  • Revisiones exigentes al programa de viviendas que debería garantizar seguridad, no tragedias.
  • Presión para transparencia y judicialización que aún parece lejana en un régimen acostumbrado a ocultar fallas.
  • Una población con poca alternativa que debe decidir si confiar en un modelo estatal desacreditado o buscar otras soluciones fuera de la agenda oficial.

El colapso de las viviendas Hugo Chávez no es solo un daño físico. Es la prueba palpable de un sistema que se desploma con paredes de cartón.

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