Terremotos en Venezuela: casi 2.000 muertos y un desastre ocultado por el gobierno
Una semana después: un desastre mucho mayor de lo que se admite
En Venezuela, los terremotos del 24 de junio dejaron casi 2.000 muertos y más de 13.000 heridos oficiales, cifras que siguen siendo un misterio para todos. La tragedia supera con creces al terremoto de 1967 y el alcance real aún es desconocido.
¿Por qué esto cambia todo?
La mayor devastación está en La Guaira, donde miles siguen desaparecidos y el daño material supera cualquier reporte oficial: la NASA estima hasta 58.870 edificios afectados, mucho más que los 855 reportados por el gobierno paralizado. Las pérdidas preliminares hablan de hasta 100.000 millones de dólares, entre el 2% y el 10% del PIB venezolano.
Las réplicas, casi 700, seguirán por meses, poniendo en jaque la seguridad de las estructuras y la estabilidad social. La respuesta oficial no solo es insuficiente, sino también obstaculiza la ayuda y restringe el acceso a periodistas y rescatistas internacionales.
¿Qué viene ahora?
- Un retraso inevitable en la cifras reales: Venezuela podría tardar meses en conocer el verdadero número de víctimas y desaparecidos.
- La emergencia sanitaria se agrava: más de 38 hospitales afectados, riesgo de brotes epidémicos y colapso en morgues e infraestructura médica.
- Obstáculos para ayuda y corrupción: controles militares, burocracia y hasta robo entre los escombros frenan la asistencia y agravan el desastre.
- La sociedad civil y equipos extranjeros son la verdadera columna vertebral de la respuesta, en medio de un Estado ausente o incluso hostil.
¿Hasta cuándo podrá Venezuela sostener esta emergencia con un gobierno que prioriza el control y no la acción efectiva? La reconstrucción y la transparencia institucional no son una opción, sino una urgencia que aún no se atiende con la seriedad requerida.