Terremotos en El Ávila: ¿Realmente estamos preparados para el desastre que viene?

El Ávila no tiene daños estructurales… todavía

Una comisión técnica de Inparques y la Sociedad Venezolana de Geólogos concluyó que no hay daños estructurales tras los recientes terremotos en el Parque Nacional Waraira Repano (El Ávila). La carretera Cotiza-Galipán queda abierta, aunque con restricción preventiva por réplicas.

¿El problema? No es estructural sino geológico

Los deslizamientos no se deben a colapsos profundos, sino a desprendimientos superficiales de la capa vegetal. Sectores montañosos siguen cerrados por grietas y caminos bloqueados, mientras se evalúan daños en viviendas cercanas.

La verdadera amenaza está en lo que ignora la narrativa oficial

Karen Brewer-Carías, experta conservacionista, advierte que esos desprendimientos revelan una inestabilidad peligrosa. Las lluvias próximas podrían saturar el terreno y desencadenar deslaves masivos. Esto implica un riesgo serio para las comunidades alrededor de El Ávila, con consecuencias que nadie parece estar gestionando con urgencia.

¿Y la respuesta institucional? Insuficiente y tardía

  • No hay rutas de evacuación vertical señalizadas ni preparadas.
  • Las medidas preventivas son reactivas, no proactivas.
  • Las autoridades optan por cerrar zonas sin garantizar seguridad real para los habitantes.

¿Por qué esto cambia el escenario?

Venezuela no puede permitirse más fallas en la prevención de desastres naturales. La constante exposición a riesgos geológicos demanda una estrategia clara basada en la seguridad real, no en mensajes que minimizan el peligro.

¿Qué viene después?

Si el terreno se satura de agua, los derrumbes podrían ser mucho más graves y afectar tanto a infraestructuras como a vidas humanas. Es urgente que las autoridades actúen con transparencia y establezcan rutas de evacuación efectivas, antes de que un desastre mayor ocurra.

Contexto adicional: un país al límite

Las cifras oficiales mantienen una tragedia abierta: más de 4.490 muertos y casi 17.000 heridos tras los sismos recientes. Casi 20 mil personas siguen en albergues provisionales. Esta crisis, lejos de manejarse con seriedad, se envuelve en comunicados que no reflejan la gravedad real en el terreno.

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