Terremoto fantasma en Venezuela: ¿Por qué miles siguen sintiendo que tiembla?

Un fenómeno que no es solo físico

Después del doble sismo del 24 de junio, Venezuela no solo enfrenta las réplicas oficiales. Más de 780 movimientos posteriores han activado un efecto psicológico y neurológico que pocos mencionan: el Síndrome del terremoto fantasma.

Lo que realmente está pasando

Vladimir Fuenmayor, neurólogo, explica que miles de venezolanos experimentan mareos y sensación de que el piso se mueve, no por daños estructurales, sino por una sobrecarga en el cerebro debido al estrés y a la ansiedad generados por el terremoto.

Este síndrome es una reacción excesiva del sistema de equilibrio—laberinto, cerebelo y vías propioceptivas—que queda hiperactivado, enviando señales falsas de movimiento aunque no haya uno real.

¿Por qué esto cambia el escenario?

Este problema no solo afecta la vida diaria y salud de miles, también revela un impacto psicológico profundo tras la crisis sísmica, agravado por la falta de respuestas rápidas y sistemas médicos adecuados para tratar estos cuadros.

El miedo no solo es a un nuevo sismo, sino a algo que el Estado y la agenda política parecen ignorar: el desgaste neurológico y emocional que debilita a la población, un factor que podría incrementar demandas en el sistema sanitario y afectar la productividad social.

¿Qué viene después?

  • Un aumento en consultas médicas por mareos y estrés post-terremotos.
  • Necesidad urgente de protocolos claros para atender el síndrome, más allá de atender solo lo físico.
  • Un llamado a priorizar la salud neurológica en contextos de crisis, antes que minimizar el problema como algo pasajero o imaginario.

Ignorar este fenómeno solo prolongará una crisis silenciosa que afecta la estabilidad social y la seguridad sanitaria. ¿Está el Estado preparado para afrontarla?

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