Terremoto en Venezuela: la tragedia agravada por la incapacidad estatal y la falta de maquinaria clave
¿Por qué Venezuela no está lista para enfrentar este terremoto?
Dos poderosos sismos sacudieron el país el 24 de junio, golpeando Caracas, La Guaira y Carabobo con magnitudes de 7.2 y 7.5. La cifra oficial de muertos sigue subiendo. Pero lo que no se dice es quizá más grave: un Estado sin capacidad real para gestionar esta emergencia. Sin maquinaria adecuada, sin una estructura operativa confiable, la tragedia sigue creciendo.
El desastre se agrava por un Estado que no responde
Los organismos encargados no han demostrado ni transparencia ni eficiencia. La información es poco confiable, la infraestructura estaba ya colapsada y el parque de maquinaria pesada operativa no supera el 20%. Con la caída del sector construcción, hileras de retroexcavadoras y excavadoras están abandonadas o destruidas. Esto no es un problema técnico más, es la diferencia entre salvar vidas y que los escombros sepulten a las víctimas para siempre.
La maquinaria que falta para salvar vidas
- Operatividad nacional actual: Solo quedan entre 2,500 y 4,000 máquinas pesadas, muchas deterioradas y dispersas.
- Necesidad urgente: Se requieren al menos 1,500 excavadoras y 1,500 retroexcavadoras operando simultáneamente en zonas críticas.
- Obstáculos logísticos: Falta transporte para mover maquinaria, combustible para operarla y reemplazos para mantenimiento.
El golpe de gracia lo da la crisis de combustible: sin diésel, incluso la maquinaria disponible está inútil.
La coordinación es otro talón de Aquiles
Países amigos han movilizado ayuda, pero sin un comando técnico unificado que centralice recursos y prioridades, se pierde valioso tiempo y recursos. La fragmentación obliga a una doble conducción urgente: control político efectivo y, en paralelo, un mando técnico-humano que funcione con transparencia y eficiencia.
Qué debe pasar ya
- Fase 1 (0-72 horas): Concentrar recursos en rescate urbano y búsqueda quirúrgica coordinada, priorizando vida sobre burocracia.
- Fase 2 (3-10 días): Proveer agua, alimento, refugio y conectividad para sobrevivientes, invirtiendo en tecnología de comunicación resiliente.
- Fase 3 (10 días+): Iniciar reconstrucción con auditoría técnica, mapas de riesgo y creación de una sala de respuesta rápida, independiente y transparente.
¿La solución? Un mando técnico con respaldo social
El Estado venezolano debe reconocer sus limitaciones. La sociedad exige un centro técnico visible que mapee daños, priorice acciones y rinda cuentas sobre recursos y avances. Solo así la ayuda internacional y nacional podrá optimizarse, reducir conflictos e incrementar la supervivencia.
Una propuesta concreta: crear una sala unificada de coordinación con capacidad de operación 24/7, transparentar requerimientos y liderarla alguien con legitimidad reconocida, como María Corina Machado.
Conclusión: la emergencia no es solo natural sino institucional
El terremoto mostró la mano puesta sobre una infraestructura olvidada y servidores públicos que no logran responder. Sin maquinaria pesada funcionando, sin un sistema operacional unificado, cada minuto perdido es una vida que no se salva.
Venezuela está en una encrucijada. Si no logra encarar este desastre con una respuesta técnica y logística eficaz, esta tragedia marcará para siempre la falla de instituciones incapaces. Sin coordinación, sin equipos, sin recursos, la catástrofe seguirá creciendo.