Terremoto en Venezuela cobra vidas y evidencia un Estado sin respuestas
El 24 de junio no fue solo un desastre natural, también una prueba contundente del abandono estatal
María Isabel Fajardo, docente de Barinitas, y su hijo Mario José, farmacéutico en Caracas, murieron tras el doble terremoto que sacudió La Guaira y otros estados.
Sus cuerpos fueron sepultados el 27 de junio en Barinitas, en medio de un escenario de ausencia de ayuda real y respuestas concretas de las autoridades.
¿Por qué este hecho no es solo una tragedia más?
Porque revela la realidad que muchos sectores políticos insisten en ocultar: Venezuela no está preparada para emergencias de esta magnitud. La fragilidad institucional, la falta de protocolos efectivos y el deterioro de la infraestructura dejan a la población a merced de eventos naturales.
Un llamado a repensar la seguridad y la gestión de riesgos
Mientras se lamentan estas pérdidas humanas, surge la pregunta inevitable: ¿qué se hará para evitar que tragedias como estas sigan cobrando vidas? La respuesta pasa por imponer prioridades claras en seguridad, planificación y fortalecimiento institucional, antes de que volvamos a lamentar más víctimas silenciadas.