Táchira: Tarifa oficial de pasaje en bolívares ignora la realidad fronteriza
Táchira: choque entre ley y realidad económica
El gobierno fijó el pasaje urbano en 100 bolívares, pero en Táchira esta cifra no cubre ni la tercera parte de los gastos reales del transporte. Los choferes exigen un cobro en pesos colombianos, moneda que representa su verdadero ingreso y que ya aplican de facto en las calles.
Una tarifa oficial que no sirve
La Gaceta Oficial 43.335 de marzo de 2026 fijó en 100 bolívares (equivalentes a poco más de 500 pesos colombianos) el pasaje urbano. Esta cifra está muy por debajo de los 2.000 pesos que transportistas vienen cobrando desde 2022. El bolívar devalúa constantemente, y la moneda nacional es prácticamente inservible para costear repuestos y combustible, cuyo costo se paga a precio internacional.
¿Por qué esto cambia todo?
El aumento legal no resuelve la crisis estructural del sector ni mejora la seguridad ni la calidad del servicio. La insuficiente tarifa combinada con la escasez de combustible subsidiado obliga a los conductores a usar combustible a precio dólar, lo que hace inviable operar con bolívares. La desconexión entre política y economía real en Táchira abre un problema institucional: leyes nacionales que no toman en cuenta la realidad fronteriza, ni la presión sobre usuarios y transportistas.
¿Qué viene ahora?
- El sindicato ya pidió revisión formal ante autoridades locales, amparado en la ley para ajustar tarifas en el primer trimestre.
- Podría imponerse un pasaje vinculado al dólar para evitar caos financiero, pero eso impactará directamente en la movilidad de quienes dependen del transporte público.
- Mientras tanto, aumenta el maltrato y la tensión entre usuarios y conductores, quienes lidian con efectivo insuficiente y costos operativos insostenibles.
La crisis del transporte en Táchira no es un problema menor ni regional. Es un síntoma claro de la desconexión entre las reglas nacionales y las condiciones económicas reales en la frontera con Colombia. Ignorar esta realidad solo profundizará las fracturas sociales y económicas en la región.