Sucre y Venezuela: El colapso del agua que ocultan desde el poder

Sin agua y sin respuestas: el oriente venezolano en emergencia

El 22 de febrero, el túnel Guamacán sufrió un bloqueo que dejó sin agua potable a más de un millón de venezolanos en Sucre y Nueva Esparta. Los reclamos se multiplicaron, pero las respuestas oficiales se limitaron a culpar a un «movimiento telúrico» y prometer soluciones en 72 horas. Nada más lejos de la realidad.

La verdadera causa: abandono institucional y falta de mantenimiento

El túnel Guamacán es una pieza clave del sistema Turimiquire, que abastece de 5.000 litros por segundo a la región, combinándose con el sistema Clavellinos para garantizar agua dulce en una zona insular única en el Caribe. Sin embargo, el colapso evidencia décadas de olvido, desidia y destrucción de infraestructuras esenciales.

No es un problema pasajero, es una crisis estructural

Las autoridades, en su falta de transparencia y capacidad técnica, minimizaron el impacto y subestimaron el tiempo de recuperación. Periodistas y técnicos independientes mostraron la realidad: el problema es grave y prolongado. Propuestas concretas enviadas no han sido siquiera respondidas. El silencio oficial habla más que cualquier discurso vacío.

Lo que viene: meses sin agua y un Estado que falló

La falla en Sucre no es un accidente, es la consecuencia lógica de un Estado que abandonó sus responsabilidades más básicas. Si no se corrigen con urgencia estos errores, la crisis se extenderá, afectando la salud, la economía y la seguridad de toda la región. ¿Cuántas localidades más están en la cuerda floja por esta misma receta de negligencia?

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